El día después del ACV: cómo reaprender a vivir

El Accidente Cerebrovascular (ACV) es la primera causa de discapacidad en nuestro país y en el mundo. En nuestro país se produce un ACV cada 4 minutos. Además, 9 de cada 10 pacientes que lo sufren padecen algún grado de discapacidad posterior. La neurorehabilitación interdisciplinaria es el único camino para la reinserción familiar, social y laboral de estos pacientes.

Desnpués de u ACV nada es igual. Vestirse puede ser una odisea, comer, ducharse, hablar o caminar se transforman en acciones vedadas. Cuando pensamos en lesiones cerebrales luego del ACV es muy común escuchar hablar de “secuelas” como consecuencias “inmodificables”. Sin embargo, el tratamiento en neurorehabilitación debe estar encaminado a la re-adquisición de las destrezas perdidas luego de la enfermedad, es por ello que el aprendizaje y la neuroplasticidad ocupan un rol preponderante.

José Emilio Calabrese tiene 47 años, hace 21 que sufrió un ACV. El daño se produjo en el hemisferio derecho y afectó la motricidad del lado izquierdo de su cuerpo. “Cuando me desperté en la clínica no podía caminar, tuve que aprender de cero”, cuenta y agrega: “comencé rehabilitación de inmediato y pude volver a dar mis primeros pasos, y mediante medicación controlé los episodios de epilepsia que fue otra de las secuelas del ACV. Uno de los grandes problemas que tenía era la vergüenza. Me costaba salir a la calle, me sentía observado, tenía fobia, pánico. Aún hoy me sucede, pero lo voy superando. Cada día es una prueba de superación que se logra por el acompañamiento de mi familia, y de los médicos”.

Entre las secuelas más comunes del ACV se encuentran las que comprometen distintos dominios neurológicos afectando la motricidad, la sensibilidad, el habla, el lenguaje, la deglución, la vista, las funciones cognitivas y el ánimo, entre otras. Por otra parte,  18% de los casos vuelve a padecer un nuevo ACV después del primer año. Es por ello que los objetivos fundamentales en el tratamiento de estos pacientes radican en prevención de futuros episodios vasculares y conseguir la recuperación de los síntomas presentes.

El gran mito del “tiempo” en la Neurorehabilitación. Nunca es tarde  para rehabilitarse

Una gran cantidad de pacientes consultan por las secuelas de un ACV que sufrieron hace años, con la convicción de que es demasiado tarde para observar una mejoría. Muchos refieren haber realizado rehabillitación pero que “hace años” no hacen nada, y  temen haber llegado a una “meseta”. Sin embargo, un paciente con secuelas de ACV puede mejorar inclusive años después del evento con un programa especializado de rehabilitación. Es el caso de José Emilio, quien luego de algunos años de tratamiento, se casó con Sandra, tuvieron dos hijas: Ornella y Renata y se alejó un tiempo de la rehabilitación. “Me sentía cansado, pero después que mis hijas crecieron, me di cuenta que podía seguir ayudando a mi cuerpo a que ganara en músculos y fuerza y a que mi mano izquierda recobrara vida. Hace dos años comencé a recibir inyecciones de toxina botulínica y hace 10 meses decidí comenzar un tratamiento intensivo mediante el uso de ortesis dinámicas, un equipo de entrenamiento para mano, muñeca y dedos. Noto más fortaleza y practico constantemente la prensión para lograr tomar objetos, cerrar y abrir la mano, me falta mucho camino por andar pero no bajo los brazos. Hoy tengo mi propio negocio importando café, voy al gimnasio y juego al tenis, a mi manera, pero lo hago”.

La ciencia detrás de la neurorehabilitación es la neuroplasticidad, y describe la facultad del sistema nervioso de cambiar su estructura y funcionamiento como reacción a las diversas situaciones y entrenamiento. Este potencial adaptativo permite al cerebro reponerse de lesiones adquiridas, como el caso del ACV, disminuyendo la intensidad y número de secuelas.

Nuevos paradigmas terapéuticos

Basadas en la neuroplasticidad, las nuevas terapias permiten potenciar la recuperación del ACV. En el marco del Día Mundial del ACV, Fundación INECO organizó una charla gratuita a la comunidad en la que los expertos explicaron “Las nuevas estrategias en rehabilitación y tratamientos”. A través de la estimulación cerebral no invasiva, la realidad virtual, la robótica y los nuevos paradigmas de entrenamiento es posible mejorar las funciones comprometidas fortaleciendo la recuperación.

- Estimulación Cerebral no-invasiva: La estimulación cerebral no-invasiva permite la interacción directa con funciones cerebrales tales como el lenguaje, motricidad, atención, sensibilidad, memoria y visión sin necesidad de realizar ninguna cirugía o intervención. Se utiliza corriente directa de bajo voltaje o pulsos magnéticos estratégicamente dispuestos permitiendo incrementar o disminuir la actividad cerebral en áreas focales y específicas. 

Estimulación Cerebral no invasiva

- Entrenamiento Intensivo mediante ortesis dinámicas: permite realizar ejercitación basada en actividades de la vida diaria de manera repetitiva y adaptada al nivel a la necesidad de cada paciente. El paciente puede recibir entrenamiento mediante este dispositivo que mejora la prensión de su mano afectada.

Entrenamiento Intensivo mediante ortesis dinámicas

-Entrenamiento con realidad virtual: Es una alternativa terapéutica que permite lograr una simulación de un entorno real, de forma que existe una interacción activa del paciente con un entorno ficticio. La realidad virtual permite generar una multitud de estímulos gracias a la facilidad de adaptación del entorno virtual y permite una gran cantidad de repeticiones en las tareas.

Entrenamiento con realidad virtual

- Equipo multidisciplinario e Interdisciplinario: La creación de verdaderos equipos multidisciplinarios en los que aborden el proceso rehabilitador del paciente, es una realidad y una necesidad en pacientes con ACV. Todos los profesionales: neurólogos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas, psiquiatras, psicólogos, fisiatras, terapistas ocupacionales, neuropsicólogos y musicoterapeutas son necesarios para decidir qué tratamiento de rehablitación es el indicado en cada momento y para cada caso, confeccionando así un “traje a medida” para cada paciente.

¿De qué se trata el ACV y cómo reconocerlo?

Existen dos variedades de ACV: isquémico y hemorrágico.  Los ACV isquémicos se producen por la interrupción o bloqueo de una arteria que lleva sangre al cerebro, como consecuencia de un fenómeno de trombosis o de embolia, al bloquearse la circulación por cualquiera de estos mecanismos, ocurre una isquemia o infarto cerebral.

Los ACV hemorrágicos ocurren por una ruptura vascular, con la consecuente hemorragia cerebral. Este tipo, suele ser más abrupto, posee alta mortalidad y requiere, en algunos pacientes,  un tratamiento quirúrgico inmediato.

La hipertensión arterial juega un rol crucial en ambos tipos de cuadros, siendo los individuos hipertensos mucho más proclives a presentar alguna de estas situaciones. De hecho, en el ACV hemorrágico, el 85% de los pacientes son hipertensos y alrededor del 50% lo son en el caso del ACV isquémico.

Mediante el reconocimiento temprano de los signos de un ataque cerebral y la búsqueda inmediata de atención médica, se pueden reducir considerablemente las posibilidades de muerte y discapacidad. Debemos sospechar que una persona está teniendo un ACV si presenta de forma brusca algunos de los siguientes signos:

  • Trastorno en el habla
  • Debilidad en un brazo (puede o no acompañarse con debilidad en pierna del mismo lado)
  • Asimetría facial
  • Dolor de cabeza de gran intensidad
  • Pérdida de la visión de un ojo o visión borrosa.
  • Dificultad para coordinar los movimientos, mareos, vértigo, dificultad para caminar.

 

Asesoraron: Máximo Zimerman, jefe de la Clínica de ACV y de la Clínica de Neurorehabilitación de INECO. MN: 107597 ; y Jesica Ferrari, coordinadora de la Clínica de Neurorehabilitación de INECO. MN: 133706