SEMAGLUTIDA SIN PATENTE: COMIENZA UNA REVOLUCIÓN EN EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD

La expiración de la patente de la semaglutida —la molécula detrás de Ozempic y Wegovy, desarrollados por Novo Nordisk— marca un antes y un después en la lucha contra la obesidad y la diabetes. Lo que hasta ahora era un tratamiento innovador pero costoso, comienza a transformarse en una alternativa potencialmente masiva.

La semaglutida pertenece a una clase de fármacos conocidos como agonistas del receptor GLP-1. Su mecanismo es simple de explicar: reduce el apetito, aumenta la saciedad y ayuda a controlar la glucosa en sangre.

El resultado: pérdidas de peso significativas, algo que pocos tratamientos habían logrado con esta eficacia. Por eso, estos medicamentos pasaron de ser una terapia para diabetes a convertirse en uno de los fenómenos más importantes en salud global. Pero había un problema central: el precio y el impacto inmediato justamente será la caída del costo.

Con la pérdida de la patente en varios países, especialmente en India, comenzó una verdadera “carrera de genéricos”. Allí, múltiples laboratorios ya están lanzando sus versiones, lo que genera un efecto claro: competencia feroz y precios mucho más bajos.

En términos simples: los tratamientos que eran accesibles solo para una minoría podrían reducir su costo hasta en un 80% y volverse mucho más masivos en poco tiempo.

India es clave porque combina dos factores: gran escala de producción y una industria de genéricos altamente competitiva. Se espera que decenas de versiones aparezcan en cuestión de meses, replicando fenómenos anteriores del mercado farmacéutico.

Argentina: un caso adelantado… pero más caro

A diferencia de otros países, en Argentina la semaglutida ya tenía versiones locales antes de esta expiración global. Esto ocurrió porque los productos originales no estaban patentados localmente bajo ciertas condiciones regulatorias. Así surgieron alternativas como Dutide, desarrollada por Elea.

Tanto Ozempic como Wegoby pudieron ser replicados a nivel local ya que no estaban registrados en el país. Sin embargo, la semana pasad se produjo un giro importante: el gobierno nacional modificó una normativa vigente desde 2012 que regulaba el otorgamiento de patentes farmacéuticas y que explicó Pharmabaires en su momento a través de la posición de los laboratorios nacionales:

CILFA FIJA SU POSICIÓN ANTE CAMBIOS EN PATENTES

Con el fin de la patente de la semaglutida, para el sistema de salud y los pacientes, el potencial es enorme ya que habrá más acceso a tratamientos efectivos contra la obesidad, una de las principales epidemias globales.

Pero también hay implicancias estratégicas para la industria:

  • • Laboratorios: posibilidad de desarrollar o licenciar genéricos.
  • • Droguerías: ampliación del mercado y volumen.
  • • Sistema de salud: incorporación progresiva de terapias más accesibles.

Lo que hay que mirar ahora

La historia recién empieza. En los próximos meses, el mercado global de la semaglutida será un laboratorio en tiempo real donde se definirá:

  • • Qué tan rápido bajan los precios.
  • • Cuánto crece el acceso.
  • • Qué países logran capitalizar mejor esta transición.

Para Argentina, el desafío es claro: pasar de un acceso limitado a un modelo más competitivo y accesible, sin perder capacidad productiva local.

Porque si algo está claro, es que la semaglutida ya no es solo un medicamento: es el eje de una nueva etapa en el tratamiento de la obesidad.