PATENTES FARMACÉUTICAS: LOS MILES DE MILLONES EN JUEGO Y EL NUEVO DESAFÍO PARA ARGENTINA

La industria farmacéutica global se encamina hacia uno de los momentos más críticos —y a la vez más decisivos— de su historia reciente. En los próximos años, el vencimiento masivo de patentes de medicamentos de alto valor abrirá una disputa económica de escala inédita: los grandes laboratorios multinacionales podrían dejar de ganar más de 224.000 millones de euros a partir de la pérdida de la exclusividad por el vencimiento próximo de las patentes.

Detrás de esta cifra hay un fenómeno: la pérdida de exclusividad de cerca de 190 fármacos, entre ellos decenas de los llamados blockbusters, los medicamentos que sostienen buena parte de los ingresos de las grandes farmacéuticas. Para dimensionar el impacto, se estima que casi la mitad de las ventas actuales de las principales compañías está en riesgo.

Este escenario no solo implica pérdidas: también redefine el tablero competitivo global. La expiración de patentes habilita la entrada de competidores, versiones genéricas y nuevas estrategias de mercado, desatando una verdadera carrera por capturar valor en un negocio donde cada molécula puede representar miles de millones.

El problema de fondo no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. La industria enfrenta una paradoja conocida como la “Ley de Eroom”, que describe cómo, a pesar del avance tecnológico, la productividad en el desarrollo de medicamentos disminuye.

Hoy, 9 de cada 10 moléculas en investigación fracasan, y llevar un fármaco desde el laboratorio hasta el mercado puede tomar más de una década, según consigna una nota del diario La Vanguardia, sobre este tema.

El factor tecnológico y la Argentina frente al cambio: ¿riesgo o punto de inflexión?

Mientras el mundo se prepara para capturar el negocio que liberarán las patentes vencidas, Argentina enfrenta una transición delicada.

La posible adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) y la flexibilización del sistema local implican un giro hacia estándares internacionales de patentamiento de especialidades medicinales . El próximo miércoles 22 se tratará en Diputados la adhesión al tratado Internacional de Patentes, que tiene media sanción en el Senado desde hace años y que impulsa las patentes según los requerimientos exigidos por Estados Unidos y las empresas multinacionales y que se espera que su tratamiento tenga un debate intenso.

La adhesión al Tratado (PCT, por sus siglas en inglés) está motivada por el acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos y se complementa con la derogación de las guías de patentabilidad de 2012 que en cierto modo protegían la producción local y restringían la ampliación de las patentes.

Si bien hay quienes celebran la adhesión al PCT, argumentando que protege la innovación y atrae inversiones, al mismo tiempo, distintos análisis advierten que una ampliación excesiva de la protección —especialmente en las llamadas patentes secundarias— puede retrasar la competencia y encarecer los medicamentos.

De hecho, se estima que aceptar este tipo de patentes podría haber incrementado el gasto en fármacos en más de 2.200 millones de dólares anuales en ciertos períodos, en muchos casos a partir de una práctica conocida como Evergreen, estrategia donde las empresas extienden el monopolio de medicamentos más allá de los 20 años originales. Maniobra cuyo riesgo quedará implícito con la nueva legislación y que se realiza mediante pequeños cambios (nuevas formulaciones, dosis o usos) en torno a los que se solicitan patentes secundarias, retrasando la entrada de genéricos más económicos y manteniendo precios altos y perjudicando el acceso a los medicamentos. 

La gran oportunidad: el negocio que liberan las patentes

 Más allá de los cambios a nivel local en la legislación, es importante destacar que el vencimiento de patentes no solo representa un problema para las grandes multinacionales por lo que dejan de ganar: al mismo tiempo configura una oportunidad histórica para los laboratorios nacionales. Cada vez que una patente expira, el medicamento pasa al dominio público y puede ser producido por otros actores, habilitando el ingreso a mercados que antes estaban completamente cerrados.

La experiencia internacional es contundente. Cuando caen las patentes, los medicamentos genéricos irrumpen con rapidez y capturan participación de mercado, muchas veces provocando caídas multimillonarias en los ingresos de las compañías originales. Casos como Humira o Stelara, que durante años generaron decenas de miles de millones de dólares, comienzan a enfrentar este proceso, abriendo una ventana concreta para nuevos competidores. Para los laboratorios argentinos, esto implica la posibilidad de expandirse tanto a nivel local como internacional.

Pero el verdadero salto estratégico no está solo en los genéricos tradicionales. La nueva frontera está en los biosimilares, versiones de medicamentos biológicos complejos que, si bien requieren mayores capacidades tecnológicas y regulatorias, ofrecen mejores márgenes y menor nivel de competencia. El crecimiento de este segmento está directamente impulsado por la expiración de patentes de biofármacos, uno de los negocios más rentables de la industria.

A partir de este escenario, también se abre la posibilidad de una mayor internacionalización del modelo argentino. Con una base industrial sólida, los laboratorios locales pueden no solo abastecer el mercado interno, sino también exportar, asociarse con compañías globales y escalar su producción aprovechando las ventanas que se generan tras el fin de las exclusividades.

Sin embargo, estas oportunidades conviven con un contexto regulatorio más exigente. La eventual implementación de marcos como el PCT podría limitar los tiempos de entrada de los genéricos, extender la protección de ciertos desarrollos mediante estrategias como el mencionado evergreening y aumentar la presión competitiva de las multinacionales. Esto no implica necesariamente un escenario negativo, pero sí plantea la necesidad de una estrategia industrial clara.

En este nuevo tablero, el desafío para la Argentina es redefinir su posicionamiento. Ya no alcanza con un enfoque defensivo basado en el mercado interno. La clave estará en aprovechar activamente el vencimiento de patentes, invertir de manera selectiva en investigación, incorporar herramientas como la inteligencia artificial para ganar eficiencia y proyectarse regionalmente.

El próximo vencimiento masivo de patentes es, en definitiva, una ventana excepcional. Libera mercados, redistribuye ingresos y redefine liderazgos. Y en ese proceso, los miles de millones que hoy están en juego no desaparecerán: simplemente cambiarán de manos.