SEVERA ADVERTENCIA DE LA SOCIEDAD ARGENTINA DE CARDIOLOGÍA
Comunicado de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC)
Buenos Aires, 25 de junio de 2026 - La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) expresa su preocupación frente a la propuesta de derogación de la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable y considera fundamental preservar el sistema de etiquetado frontal de advertencias como una herramienta clave para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la promoción de hábitos alimentarios saludables en la población.
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo. La evidencia científica demuestra de manera contundente que una alimentación caracterizada por un elevado consumo de productos con exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías contribuye al desarrollo de obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, dislipidemia y enfermedad cardiovascular aterosclerótica.
En este contexto, los sellos octogonales constituyen una herramienta de salud pública que permite a los consumidores identificar de forma rápida, sencilla y clara aquellos productos cuyo consumo frecuente puede incrementar el riesgo cardiometabólico. El etiquetado frontal facilita decisiones de compra más informadas y promueve una mayor conciencia sobre la calidad nutricional de los alimentos disponibles en el mercado.
Desde la perspectiva cardiovascular, la prevención debe comenzar mucho antes de la aparición de la enfermedad. La exposición sostenida desde edades tempranas a alimentos con alto contenido de azúcares, grasas y sodio favorece la aparición progresiva de factores de riesgo que, años más tarde, se traducen en infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y enfermedad vascular periférica.
La Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y múltiples sociedades científicas internacionales coinciden en señalar que las políticas públicas destinadas a mejorar la información nutricional y promover entornos alimentarios saludables constituyen una de las estrategias más costo-efectivas para reducir la carga de enfermedad cardiovascular en la población.
Si bien todo sistema regulatorio es perfectible y debe ser evaluado periódicamente a la luz de nueva evidencia científica, la discusión sobre posibles mejoras no debe confundirse con la eliminación de una herramienta que cumple un rol preventivo fundamental. La revisión de aspectos técnicos específicos puede enriquecer la política pública, pero no debería implicar un retroceso en el derecho de la población a recibir información clara y visible sobre los productos que consume.
Asimismo, la eventual derogación de la Ley 27.642 no sólo afectaría el etiquetado frontal, sino también otros componentes relevantes para la prevención cardiovascular, como la regulación de la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, la promoción de entornos escolares saludables y las acciones de educación alimentaria y nutricional.
La Sociedad Argentina de Cardiología considera que las políticas sanitarias modernas deben orientarse a fortalecer las herramientas de prevención y no a reducirlas. En un escenario epidemiológico caracterizado por el crecimiento sostenido de la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, resulta imprescindible sostener medidas que permitan a la población reconocer con facilidad aquellos alimentos cuyo consumo habitual puede impactar negativamente sobre su salud.
Por todo lo expuesto, la Sociedad Argentina de Cardiología reafirma su apoyo a la continuidad del etiquetado frontal de advertencias como parte de una estrategia integral de prevención cardiovascular y promoción de la salud. Los sellos octogonales representan una herramienta de información, educación y protección del consumidor que contribuye a generar elecciones alimentarias más saludables y a reducir la carga futura de enfermedad cardiovascular en nuestro país.
La prevención cardiovascular comienza con decisiones cotidianas. Brindar información clara sobre el contenido de azúcares, grasas y sodio de los alimentos es una responsabilidad sanitaria que debe ser preservada y fortalecida en beneficio de toda la población.