SANDOZ AMPLÍA SU APUESTA POR LOS BIOSIMILARES CON UN ACUERDO DE HASTA US$314 MILLONES
La farmacéutica suiza Sandoz acordó con la china Shanghai Henlius Biotech la adquisición de los derechos sobre tres medicamentos biosimilares en desarrollo. El convenio contempla un pago inicial de hasta US$77 millones y podría alcanzar un valor total de US$314 millones si se cumplen los distintos hitos previstos.
La industria farmacéutica global continúa acelerando su apuesta por los medicamentos biosimilares, una categoría que gana relevancia por su potencial para ampliar las alternativas terapéuticas y favorecer un acceso más amplio a tratamientos biológicos.
En ese contexto, la farmacéutica suiza Sandoz anunció un acuerdo con Shanghai Henlius Biotech por los derechos de tres biosimilares que actualmente se encuentran en distintas etapas de desarrollo clínico y preclínico.
El convenio contempla hasta US$77 millones en pagos iniciales, a los que podrían sumarse otros US$160 millones vinculados a hitos de desarrollo y hasta US$77 millones adicionales sujetos a objetivos comerciales. De concretarse todos los pagos previstos, el acuerdo podría alcanzar un valor de hasta US$314 millones.
Tres tratamientos de alto interés
Los productos incluidos en el acuerdo apuntan a tres áreas terapéuticas de gran relevancia: enfermedades cardiovasculares, lupus y cáncer colorrectal.
El primero es un biosimilar de evolocumab, un medicamento desarrollado originalmente por Amgen y comercializado bajo la marca Repatha, utilizado para reducir los niveles de colesterol LDL.
El segundo corresponde a belimumab, tratamiento utilizado en pacientes con lupus y comercializado por GSK bajo la marca Benlysta.
El tercer producto es un biosimilar de cetuximab, utilizado principalmente en determinados tipos de cáncer, entre ellos el cáncer colorrectal. El medicamento de referencia es comercializado bajo la marca Erbitux.
La operación permite a Sandoz ampliar su cartera en áreas donde los medicamentos biológicos tienen un peso significativo, mientras que Henlius obtiene acceso a la experiencia comercial y al alcance internacional de una compañía especializada en medicamentos genéricos y biosimilares.
¿Qué son los biosimilares?

A diferencia de los medicamentos genéricos tradicionales, que reproducen moléculas químicas relativamente pequeñas y bien definidas, los biosimilares son versiones altamente similares de medicamentos biológicos de referencia.
Los medicamentos biológicos suelen ser moléculas mucho más complejas, obtenidas mediante procesos biotecnológicos. Por esa razón, desarrollar un biosimilar requiere demostrar que el producto mantiene características comparables de calidad, seguridad y eficacia respecto del medicamento de referencia.
Su desarrollo representa, por lo tanto, una combinación de investigación, capacidad biotecnológica y conocimiento regulatorio, pero también una oportunidad para ampliar la competencia en mercados donde los tratamientos biológicos pueden tener costos elevados.
Un mercado estratégico para la industria
El acuerdo entre Sandoz y Henlius refleja una tendencia más amplia de la industria farmacéutica: los biosimilares se están convirtiendo en un área estratégica de crecimiento e inversión.
Para los laboratorios, representan la posibilidad de participar en mercados de alto valor terapéutico una vez que los productos de referencia pierden exclusividad. Para los sistemas de salud y los pacientes, una mayor oferta puede contribuir a generar nuevas alternativas de acceso a tratamientos biológicos.
La magnitud potencial del acuerdo también muestra el nivel de inversión que requiere llevar estos productos desde las etapas iniciales de investigación hasta su eventual comercialización. Los pagos por hitos permiten distribuir el riesgo entre las compañías y vincular parte de la inversión al avance efectivo de los desarrollos.
El caso también pone de manifiesto cómo la industria farmacéutica está evolucionando hacia un modelo en el que la innovación no se limita al descubrimiento de nuevas moléculas, sino que también incluye el desarrollo de alternativas biotecnológicas a tratamientos ya existentes.
En ese proceso, las alianzas entre compañías de distintos mercados adquieren un papel cada vez más importante. Una empresa puede aportar capacidad científica y desarrollo, mientras otra contribuye con experiencia regulatoria, producción, comercialización y acceso a mercados internacionales.
Para los pacientes, el resultado esperado de esta dinámica es especialmente relevante: una mayor diversidad de alternativas terapéuticas y la posibilidad de que tratamientos biológicos de alta complejidad puedan estar disponibles para un número creciente de personas.
El acuerdo entre Sandoz y Henlius es, así, una nueva señal del protagonismo que están adquiriendo los biosimilares dentro de la estrategia de crecimiento de la industria farmacéutica mundial.
Fuente: Reuters