CHINA APUNTA A CONQUISTAR EL MERCADO GLOBAL DE MEDICAMENTOS INNOVADORES
China quiere dar un nuevo salto en la industria farmacéutica mundial. El país se ha fijado como meta que los medicamentos innovadores de primera generación (FIC) desarrollados localmente representen al menos el 25% del total mundial para 2030, mientras busca que su industria de medicamentos innovadores crezca a un ritmo superior al 20% anual.
Los objetivos forman parte del Decimoquinto Plan Quinquenal para el Desarrollo de la Industria Farmacéutica, que establece las principales líneas de la política industrial del sector para el período 2026-2030. Se trata, no obstante, de “metas esperadas” y no de obligaciones legalmente vinculantes.
El plan refleja la creciente ambición de Pekín por transformar a China en uno de los grandes polos mundiales de innovación farmacéutica. Entre sus objetivos figura que al menos cinco medicamentos desarrollados en el país superen los 1.000 millones de dólares de ventas anuales a nivel global, convirtiéndose en verdaderos blockbusters internacionales.
A nivel industrial, el Gobierno pretende que los ingresos de las grandes compañías farmacéuticas superen los 3,5 billones de renminbi —unos 456.055 millones de euros— para 2030. Además, las farmacéuticas cotizadas deberán mantener una intensidad media anual de I+D de al menos el 10%.
De producir medicamentos a desarrollar innovación propia
La estrategia supone un cambio de enfoque respecto del quinquenio anterior. China ya se ha situado entre los países líderes por volumen de proyectos farmacéuticos en fase clínica, pero ahora busca avanzar hacia una industria con mayor capacidad para generar innovación original y productos destinados al mercado internacional.
El nuevo plan aspira a que China se encuentre entre los líderes mundiales tanto en nuevos fármacos que ingresan en ensayos clínicos como en aprobaciones de medicamentos innovadores. También contempla la aprobación de más de 200 dispositivos médicos innovadores.
La dimensión empresarial de la estrategia también es significativa: se espera que al menos 50 compañías farmacéuticas superen los 10.000 millones de renminbi —unos 1.302 millones de euros— de ingresos anuales, mientras que 20 parques industriales farmacéuticos alcancen una escala de 100.000 millones de renminbi, equivalentes a unos 13.000 millones de euros.
Inteligencia artificial, terapias avanzadas y nuevas tecnologías
El plan identifica varias áreas consideradas estratégicas para la próxima etapa de crecimiento. Entre ellas aparecen los fármacos dirigidos contra nuevas dianas terapéuticas, las terapias celulares y génicas, los radiofármacos, el diagnóstico de precisión, la edición genética y los sistemas de órganos en un chip.
La inteligencia artificial ocupa un lugar especialmente relevante. China prevé ampliar su utilización en prácticamente toda la cadena de desarrollo farmacéutico: desde el diseño molecular y el cribado virtual de candidatos hasta los ensayos clínicos, la fabricación, el control de calidad y la revisión regulatoria.
Para las empresas del sector, la apuesta resulta especialmente relevante porque apunta a integrar tecnología, investigación y producción a una escala mayor.
El desafío: llevar la innovación del laboratorio a la fábrica
Uno de los principales focos del plan es cerrar la brecha entre el descubrimiento de nuevos tratamientos y su producción comercial a gran escala.
En el ámbito de las terapias celulares y génicas y otras modalidades avanzadas, el Gobierno chino plantea desarrollar plataformas de producción piloto, infraestructuras de fabricación compartida y una cooperación más estrecha entre los desarrolladores de medicamentos y los proveedores de equipamiento y materias primas.
La intención es convertir la capacidad científica en capacidad industrial. Para Pekín, esa conexión entre innovación y fabricación será cada vez más determinante tanto para la competitividad internacional como para la seguridad de las cadenas de suministro farmacéuticas.
Regulación e internacionalización, las otras piezas de la estrategia
El desarrollo clínico y la regulación también ocupan un lugar central. China busca acortar los tiempos para iniciar ensayos clínicos, fortalecer la infraestructura de investigación y reducir las diferencias entre sus estándares regulatorios y los internacionales.
El plan contempla además el impulso a medicamentos pediátricos, tratamientos para enfermedades raras y capacidades de fabricación consideradas estratégicas para la salud pública y la respuesta ante emergencias.
Pero quizá uno de los cambios más relevantes para la industria global sea la apuesta por la internacionalización. El Gobierno chino quiere que un número creciente de medicamentos desarrollados en el país participe en ensayos clínicos multirregionales, obtenga aprobaciones en otros mercados y avance desde los acuerdos de licencia hacia modelos de desarrollo conjunto y comercialización internacional.
Al mismo tiempo, China busca atraer una mayor participación de las compañías farmacéuticas multinacionales en investigación, desarrollo clínico y fabricación dentro del país.
El plan no establece cómo se implementará cada uno de los objetivos de innovación, pero sí marca una dirección clara para los próximos cuatro años: China quiere pasar de ser un gran mercado y centro de producción farmacéutica a convertirse en un actor de referencia en innovación y comercialización global de medicamentos.