FIN DEL PROGRAMA REMEDIAR, REDUCIDO A 6 PRINCIPIOS ACTIVOS

A partir del 15 de octubre de 2026, entró en vigencia una modificación en la política nacional de provisión de medicamentos que redefine el alcance del Programa Remediar, tal como se lo conocía hasta ahora. La medida, dispuesta por el Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Mario Lugones, derogó la Resolución 3424 de 2021, durante la gestión de Carla Vizzotti, que establecía un vademécum de medicamentos esenciales como referencia para la cobertura sanitaria.

En su lugar, el Gobierno puso en marcha el Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030, con el objetivo de “fortalecer la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y vasculares, consideradas una de las principales causas de mortalidad en el país”.

El nuevo esquema establece un listado nacional reducido a seis principios activos: ácido acetilsalicílico, atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina, todos vinculados principalmente con la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Otros medicamentos de uso habitual, como levotiroxina, metformina, amoxicilina, salbutamol, fluconazol, loratadina y anticonceptivos, dejan de formar parte de la cobertura contemplada en el listado nacional anterior.

A partir de este cambio, las provincias deberán asumir con recursos propios la adquisición de los medicamentos esenciales que ya no estén incluidos en el esquema nacional. Si bien podrán tomar como referencia el listado de 2021, su utilización dejará de ser obligatoria, otorgando a cada jurisdicción mayor responsabilidad en la definición de sus compras y prioridades sanitarias.

Esta modificación representa una transformación significativa en el modelo de provisión de medicamentos. Desde su creación, en 2002, durante la gestión del entonces ministro Ginés González García, el Programa Remediar se caracterizó por las compras centralizadas a gran escala y la distribución de botiquines en los centros de atención primaria. Ese mecanismo permitió organizar la provisión de medicamentos esenciales bajo una estrategia de alcance nacional, con el propósito de facilitar el acceso de la población, especialmente de quienes dependen del sistema público de salud.

La descentralización de estas adquisiciones plantea, por lo tanto, nuevos desafíos para las provincias y los municipios, que deberán organizar sus presupuestos y mecanismos de compra para sostener la disponibilidad de tratamientos esenciales. También abre interrogantes sobre la capacidad de las distintas jurisdicciones para responder de manera homogénea a las necesidades de la población, teniendo en cuenta las diferencias de recursos y de infraestructura entre los sistemas sanitarios locales.

Por su parte, el Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030 propone fortalecer las redes de atención de emergencias cardiovasculares y cerebrovasculares, mejorar los protocolos de diagnóstico y tratamiento e impulsar acciones relacionadas con la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular, las miocardiopatías, el pie diabético y la prevención de la muerte súbita. El desarrollo de este plan, requerirá una adecuada articulación entre la Nación, las provincias, los municipios y los distintos actores del sistema de salud.

La transformación del Programa Remediar fomenta un diálogo entre las autoridades nacionales y las jurisdicciones provinciales para evaluar los alcances de la medida, anticipar posibles dificultades y establecer mecanismos de cooperación que permitan sostener la cobertura sanitaria. La coordinación federal y la planificación conjunta serán fundamentales para evitar diferencias significativas en el acceso a los medicamentos según el lugar de residencia.

En definitiva, más allá de los cambios en el diseño de los programas nacionales, el objetivo compartido debe seguir siendo garantizar el acceso oportuno y equitativo a los medicamentos esenciales, fortalecer la atención primaria y preservar la capacidad de respuesta del sistema público de salud. El seguimiento de la implementación de este nuevo esquema permitirá evaluar sus resultados y determinar qué herramientas de articulación serán necesarias para responder a las necesidades de la población.