PARITARIAS CALIENTES

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Días de conflictos se avecinan en el sector farmacéutico a causa de las paritarias entre las droguerias y los laboratorios con los dos sindicatos principales del sector:  el personal de sanidad (FATSA) y los visitadores médicos (AAPM). Las asimetrías entre las demandas sindicales y el porcentaje de aumento ofrecido por las empresas son más profundas que en años precedentes. Cuando hay diferencias de diez a veinte puntos entre lo pedido y lo ofrecido,  no hay negociación posible ni apacible.

Los trabajadores de la sanidad iniciaron la semana pasada medidas de fuerza en las droguerías que a partir de la primera semana de junio se profundizarán –anticiparon- de no mediar un acercamiento en las negociaciones. Díficil panorama, ya que el reclamo sindical era del 38 por ciento y las droguerías estaban ofreciendo el 25 por ciento, con posibilidades de “estirarse” hasta el 27 por ciento.

Héctor Daher, secretario general de ATSA-Buenos Aires, aseguró que incluso que las droguerías habían ofrecido apenas el 16 por ciento, propuesta que consideró que “no es seria”.

Voceros de la industria aseguran que este año la oferta salarial está condicionada por el 27 por ciento de aumento que es “el techo de aumento que autoriza el Ministerio de Trabajo”, recordando que los aceiteros estuvieron en conflicto casi un mes porque el 37 por ciento que consiguieron en paritarias no fue homologado por la autoridad laboral y finalmente el viernes se "bajaron" al 27.5

Los voceros gremiales de ATSA explicaron que las medidas de fuerza en las droguerías no fueron “paros sino asambleas de 24 horas,  en los portones de ingreso y egreso de vehículos, para evitar la intervención del Ministerio de Trabajo”. Durante el fin de semana el conflicto se había extendido a las droguerías del interior del país, según reportaron voceros sindicales en Entre Rios y Santa Fe.

Y que tampoco hay negociación alguna en el ámbito del Ministerio de Trabajo, ámbito en el que “no se puede hablar”debido a su intransigencia con el 27 por ciento “autorizado” por el gobierno, aseguraron.

“Este año viene más duro, hay un desprecio total por nuestros salarios”, aseguraron los dirigentes de ATSA, al admitir que con una diferencia tan abismal no hay  acercamiento posible con las empresas.

En cuanto a las negociaciones paritarias con los laboratorios, que todavía no comenzaron, el panorama es similar: “los dueños de las droguerías y de los laboratorios son los mismos...entonces no podemos esperar otra cosa que dureza”,  enfatizaron.

Los visitadores médicos tampoco iniciaron aún las negociaciones con las cámaras empresarias, ya que su paritaria se renueva a partir de julio. Pero ya fijaron posición.

Ricardo Peidro, titular de AAPM, aseguró que “nuestro gremio exigirá, en la próxima ronda paritaria, un aumento del 38 por ciento que se corresponde con la pérdida del poder adquisitivo que viene sufriendo el salario y con el crecimiento de la facturación de la industria farmacéutica”.

Además, AAPM “hará hincapíe en la modificación del Convenio Colectivo de Trabajo para avanzar en derechos laborales de los trabajadores visitadores médicas que la industria farmacéutica, año tras año, se niega a reconocer”, anticipó un comunicado del sindicato.

Mientras los trabajadores de las droguerías bloqueaban las entradas y paralizaban o demoraban la distribución de medicamentos, las cámaras empresarias asistían a la Secretario de Comercio, para reiniciar las negociaciones por un incremento de precios.

Como siempre, el secretario de Comercio, Augusto Costa, dejó abierta una puerta, pero sin precisiones. Las negociaciones seguirán en los primeros días de junio, con la premisa de que el funcionario cumpla su promesa de autorizar un aumento antes de fin de mes,  compromiso que asumió en abril pasado durante la ronda precedente de negociaciones con la industria.

Los laboratorios durante el primer cuatrimestre del año fueron autorizados a un aumento de precios del 3 al 4,5  por ciento y al menos un cinco por ciento esperan conseguir para junio. Pero es materia de discusión, como siempre, con Costa.

A comienzos de año, la industria calculaba que el año pasado había finalizado con un desfasaje de 30 puntos, entre los aumentos de precios conseguidos y los aumentos paritarios más el índice de inflación. 

A partir de ese índice negativo, “hay alrededor de veinte laboratorios, pequeños y medianos, que están muy complicados”, aseguraron voceros del sector.

En ese contexto “es imposible pagar aumentos salariales del 38 por ciento. Algunos laboratorios, grandes, están mejor parados. Pero la situación financiera de los pequeños y medianos cierra cualquier negociación. Necesitamos números lógicos para mantener la rentabilidad, tanto en precios como en salarios”, completaron.