SALUD DIGITAL: EL FARMACÉUTICO PROFESIONAL PUEDE LIDERAR EL CAMBIO
En las Jornadas de FEFARA, especialistas de Argentina y Europa analizaron el impacto de la inteligencia artificial, la interoperabilidad de los sistemas y la transformación digital de la farmacia. Entre oportunidades y desafíos, hubo una conclusión compartida: la tecnología debe fortalecer —y no reemplazar— el vínculo profesional con los pacientes.
La transformación digital dejó hace tiempo de ser una promesa para convertirse en una realidad que atraviesa todos los ámbitos de la atención sanitaria. Historias clínicas interoperables, recetas electrónicas, inteligencia artificial, plataformas digitales y nuevos hábitos de los pacientes están redefiniendo el funcionamiento de los sistemas de salud y también el papel de las farmacias.
Ese fue el eje de la mesa “Salud digital y cambio cultural en los sistemas de salud”, que cerró las exposiciones de las 23.ª Jornadas Federales y 22.ª Internacionales de Política, Economía y Gestión de los Medicamentos y de las 12.ª Jornadas Profesionales Farmacéuticas, organizadas por FEFARA los días 18 y 19 de junio en el Hilton Pilar.

Coordinada por Natalia Rodríguez, Vicepresidenta 1.ª de FEFARA, la actividad reunió tres miradas complementarias sobre un fenómeno que ya está modificando la práctica sanitaria: la experiencia europea en salud digital e inteligencia artificial, el impacto de la tecnología en los modelos de negocio de la farmacia y los desafíos de la digitalización desde la propia red farmacéutica.
Desde distintos enfoques, los expositores coincidieron en una idea central: el futuro será digital, pero el valor diferencial seguirá estando en las personas y en el conocimiento profesional.
La experiencia española: interoperabilidad, datos e inteligencia artificial

El encargado de abrir la mesa fue Jaime del Barrio, médico español, ex consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria, ex director general del Instituto Roche, actual senior advisor en Healthcare & Life Sciences y presidente del Consejo Asesor de la Asociación Salud Digital.
Su exposición ofreció una mirada privilegiada sobre la evolución de la Estrategia de Salud Digital de España, un proceso que logró articular a las 17 comunidades autónomas del país en torno a objetivos comunes después de décadas de desarrollos fragmentados.
Entre los principales avances mencionó la creación de un nodo nacional de interoperabilidad, la implementación de la historia clínica digital, la tarjeta sanitaria virtual y la receta electrónica interoperable, herramientas que hoy ya proyectan su integración a escala europea.
Para Del Barrio, el principal desafío ya no es tecnológico sino político. “Integrar la historia clínica electrónica interoperable ya es técnicamente posible: es una cuestión de decisión política”, afirmó.
El especialista también destacó los avances en espacios nacionales de datos sanitarios y proyectos vinculados con enfermedades poco frecuentes, al tiempo que adelantó que España prevé contar con una Ley de Salud Digital en 2027.
Pero fue la inteligencia artificial la que ocupó buena parte de su intervención.
Según explicó, la velocidad de adopción de estas herramientas ha sido mucho más rápida que la construcción de confianza en torno a ellas. En pocos años se pasó del escepticismo a una incorporación masiva en múltiples procesos, mientras los marcos regulatorios todavía buscan adaptarse a un escenario que cambia prácticamente a diario.
Frente a los temores sobre una eventual sustitución de profesionales, Del Barrio fue categórico: “La inteligencia artificial no va a sustituir a los profesionales: va a sustituir a los profesionales que no tengamos competencias, habilidades ni conocimiento.”
A su entender, la tecnología debe utilizarse para potenciar capacidades humanas y no para desplazarlas. “La estrategia de la inteligencia artificial debe orientarse a mejorar y potenciar a las personas”, sostuvo.
Durante la ronda de preguntas volvió sobre uno de los temas que más inquietan al sector: las llamadas “alucinaciones” de la IA. “La IA no miente: alucina. Crea una realidad en base a la información que tiene”, explicó, al tiempo que remarcó la necesidad de supervisión permanente y de una adecuada gobernanza de los datos.
En ese sentido, dejó una advertencia que atravesó toda la discusión posterior: “El sector salud tiene muchísimo dato, pero dato que no aporta valor; la clave es la gobernanza del dato de calidad.”
La farmacia frente a nuevos jugadores digitales

La segunda exposición estuvo a cargo de Sergio Chiossone, referente de la industria farmacéutica y de la salud, impulsor de Farmapay y Farmatech, iniciativas orientadas a conectar a las farmacias con el ecosistema digital.
Lejos de centrarse en herramientas o productos específicos, Chiossone propuso analizar cómo la tecnología está transformando el comportamiento de los consumidores y qué implicancias tiene ese cambio para la farmacia comunitaria.
Para ello repasó experiencias internacionales que muestran cómo los nuevos modelos digitales pueden alterar rápidamente mercados que parecían consolidados.
Mencionó la irrupción de Amazon Pharmacy en Estados Unidos, los modelos de plataformas públicas implementados en El Salvador y distintas estrategias de fidelización desarrolladas en México basadas en el conocimiento profundo del paciente.
Su planteo fue claro: cada vez que aparecen nuevos actores con capacidad tecnológica, el mercado cambia. Y la farmacia no está exenta de esa dinámica.
A partir de datos sobre el crecimiento de la facturación digital en salud, la expansión de la receta portable en dispositivos móviles y la disminución del tránsito presencial, propuso reflexionar sobre quién controlará la relación con el paciente en los próximos años. “La pregunta de fondo es quién va a cuidar la dispensa”, resumió.
Para Chiossone, el desafío consiste en que la farmacia aproveche la tecnología para fortalecer su propuesta de valor y no para ceder espacios estratégicos a plataformas externas.
La clave, explicó, está en transformar los datos y el conocimiento acumulado en mejores servicios para las personas. “La farmacia que adopta tecnología y conoce mejor a sus pacientes tiene muchas más chances de subsistir. La estrategia digital se construye desde el conocimiento.”
El desafío de digitalizar la relación con el paciente

La visión desde el propio sector farmacéutico estuvo a cargo de Héctor Paladini, director de Praxys y director de Tecnología de FEFARA, quien repasó el recorrido que viene realizando la federación en materia de innovación tecnológica.
Paladini recordó que FEFARA impulsa la prescripción electrónica desde 2019 y destacó que actualmente la gran mayoría de las recetas que llegan a las farmacias ya son digitales.
Sin embargo, señaló que todavía persisten importantes obstáculos vinculados con la interoperabilidad entre sistemas y repositorios, lo que obliga a mantener procedimientos que limitan el potencial de las herramientas disponibles.
También presentó los avances logrados con el troquel digital, una tecnología que ya utilizan miles de farmacias y que permite certificar entregas, optimizar procesos y aportar mayor trazabilidad.
Pero, según explicó, la verdadera transformación pendiente se encuentra en otro lugar. “La atención farmacéutica ya no comienza en el mostrador”, afirmó.
Para Paladini, mientras buena parte del circuito administrativo ya se encuentra digitalizado, la relación con el paciente continúa desarrollándose en canales dispersos, principalmente a través de aplicaciones de mensajería.
Esa situación abre una oportunidad para que la farmacia construya espacios digitales propios y preserve el vínculo de confianza que históricamente la caracteriza.
“El paciente no quiere cambiar de farmacia: quiere que su farmacia de confianza esté disponible en forma digital”, señaló.
El riesgo, advirtió, es que si la farmacia no ocupa ese espacio, otros actores lo harán. “La farmacia que no esté presente digitalmente pierde la oportunidad de contacto con su paciente; alguien más va a ocupar ese espacio.”
Al igual que Del Barrio, también dedicó parte de su intervención a la inteligencia artificial y remarcó la necesidad de trabajar con información validada y supervisada. “Hay que curar los datos y no liberar información para pacientes que no esté debidamente fiscalizada por las entidades profesionales.”
La ronda final de preguntas confirmó que la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los grandes temas de discusión para el sector salud.
Aunque los expositores abordaron la cuestión desde perspectivas diferentes, emergió un consenso contundente: la IA representa una herramienta de enorme potencial, pero requiere supervisión humana, calidad de datos y marcos éticos sólidos.
Lejos de las visiones apocalípticas o de las promesas exageradas, la mesa coincidió en que las tecnologías emergentes pueden mejorar procesos administrativos, agilizar desarrollos científicos y optimizar la gestión sanitaria, pero todavía necesitan del criterio profesional para garantizar seguridad y confiabilidad.
El profesional farmacéutico en el centro del cambio
La mesa de salud digital cerró las jornadas de FEFARA con una certeza que atravesó todas las exposiciones: la transformación tecnológica ya está en marcha y seguirá acelerándose.
La interoperabilidad, la inteligencia artificial, la digitalización de procesos y la aparición de nuevos actores son fenómenos irreversibles. Sin embargo, el verdadero debate no pasa por la tecnología en sí misma, sino por quién la lidera y con qué propósito.
Las intervenciones de Jaime del Barrio, Sergio Chiossone y Héctor Paladini mostraron que el desafío no consiste solamente en adoptar herramientas digitales, sino en construir modelos que preserven la calidad asistencial, la confianza y la cercanía con las personas.
En ese escenario, la farmacia aparece como mucho más que un punto de dispensación de medicamentos. Su fortaleza sigue siendo el conocimiento profesional, la accesibilidad y el vínculo cotidiano con los pacientes.
La conclusión que dejó la mesa es contundente: la salud será cada vez más digital, pero seguirá necesitando profesionales capaces de interpretar, validar y transformar la información en cuidado. Y en ese proceso, el farmacéutico profesional está llamado a ocupar un lugar estratégico, no como espectador de la innovación, sino como protagonista de una transformación que debe poner siempre al paciente en el centro.