PAMI: PAISAJE DESPUÉS DE LA BATALLA

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La rentabilidad de la industria farmacéutica caerá al menos el 23 por ciento este año en virtud de las condiciones de precios que impone el nuevo Convenio PAMI. Incluso, para los pequeños y medianos el abismo será mayor. Las secuelas serán ajustes, cancelación de inversiones y achicamiento de sus planteles profesionales, vislumbraron fuentes del sector.

Un laboratorio de primera línea de capital nacional ya calculó que su rentabilidad descenderá este año 23 por ciento a causa de los denominados Precios PAMI y la obligación de ajustar solo el 70 por ciento del índice inflacionario trimestral. O sea, con una inflación que se encamina por sobre el 20 por ciento, podrá ajustar entre el 14 y el 15 por ciento.

Se trata de un laboratorio de primera línea asociado a CILFA cuyos directivos reconocen que “nosotros tenemos líneas exclusivas, por ejemplo en ginecología, que nos permitirá seguir a flote, pero para los pequeños y medianos que son  ‘pamidependientes’  el deterioro en los niveles de rentabilidad puede ser del 40 por ciento”.

Esos laboratorios obviamente no seguirán creciendo, porque deberán replegarse sobre su línea de productos ya existentes que cada vez tendrán menos valor de mercado.

Y, el siguiente paso, será el ajuste:    “La pérdida de rentabilidad será muy fuerte y es probable que el mediano y largo plazo afecte más a las empresas de menor tamaño”, advirtieron voceros empresarios.

Por primera vez desde la década del 90 - cuando arreciaba el vendaval de la Ley de Patentes - corre riesgo la sustentabilidad de los pequeños y medianos laboratorios nacionales.

Entonces se impone preguntarse por qué finalmente aceptaron las condiciones de PAMI a las que califican de “leoninas”. Tal vez porque los venció el espanto, parafraseando a Borges.

Clarín y la Nación aportaron interpretaciones que se ajustan a la realidad de las últimas horas de negociación, con filtraciones interesadas sobre denuncias que se presentarían ante la justicia y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, donde ningún laboratorio saldría indemne.

“El “apriete” como lo definieron en las empresas locales fue decisivo para destrabar la negociación. Es que tras la amenaza del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados de que los denunciaría penalmente por presunta cartelización y de que abriría un expediente contra ellos en la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, los laboratorios se habrían convencido de que no había más margen para negociar”, escribió La Nación.

A su vez, Clarín escribió que los laboratorios nacionales percibieron que proseguir con esta “guerra” provocaría un “daño económico mayor” del que sufrirán con la firma del convenio y que la amenaza de PAMI de judicializar el conflicto, era un escenario de consecuencias negativas.

Por lo menos consiguieron un Precio PAMI que es una forma elíptica de evitar que la misma rebaja de precios del 5 por ciento se traslade a obras sociales, prepagas y clínicas privadas, entre otros compradores a granel. Aunque tampoco es seguro que lo consigan con las compras en conjunto que se vienen ahora desde la Superintendencia de Servicios de Salud y el Ministerio de Salud.

El ministro de Salud, Alfredo Rubinstein, afirmó que con el nuevo convenio PAMI “proponemos la reducción de precios a través de la competencia” y prometió “fuertes reducciones” a través de “licitaciones consolidadas”.

Sin embargo, confirmó que en medicamentos de alto costo “no habrá precios topes”, aunque intentarán conseguir “fuertes reducciones” mediante licitaciones consolidadas o sea en conjunto entre la Superintendencia de Servicios de Salud, el Ministerio de Salud, el PAMI y la obra social bonaerense IOMA.

El ministro citó como ejemplo la reciente licitación de Factor VIII que ganaron las multinacionales Pfizer y CSL Behring, con diferencias de cotizaciones de hasta 286 millones de pesos entre el mejor y el peor oferente.

Igualmente, en el convenio PAMI se reservan 800 millones de pesos (alrededor de 35 millones de pesos) para “medicamentos innovadores”.

En la misma ruta, la SSS y el Ministerio de Salud reunieron recientemente a cincuenta obras sociales sindicales, provinciales y prepagas, para avanzar en las compras consolidadas que se extenderían a un universo más amplio que PAMI/IOMA.

El ministro Rubinstein no quiso hablar de “abuso de mercado” en el pasado por parte de los laboratorios que le vendieron a PAMI durante tantos años, cuando fue interpelado en un programa de televisión.

Sin embargo, aseguró que “era muy alto lo que venían ganando los laboratorios porque no había contraparte fuerte”.

También confirmó que “habrá topes por drogas y que los laboratorios decidirán si entran o no” al convenio con sus productos (todos, algunos o ninguno).

También descartó que falten medicamentos y avanzó tímidamente hacia la prescripción por nombre genérico, al afirmar que “la ANMAT garantiza la intercambiabilidad de los medicamentos”, reforzó que en Argentina existen “los genéricos de marca” y que el gobierno alentará los exámenes de bioequivalencia”.

Como ejemplo, mencionó que del enalapril, uno de los medicamentos más consumidos por los jubilados, “hay muchos en el mercado”.

Los farmacéuticos tampoco quedaron conformes con el nuevo convenio PAMI, porque no consiguieron que se les descontara cinco puntos en la bonificación obligatoria, pero por lo menos seguirán transfiriendo los pagos a través de las entidades nacionales y no directamente a los colegios, en una fragmentación que se fomentaba del PAMI.

También evitaron que Farmacity se convierta en un jugador pleno del sistema a través de su red de sucursales y deberá seguir operando con una bonificación diferenciada, que - al igual que para todas las farmacias, desde Jujuy a Tierra del Fuego - baja un punto.

Es evidente que la exposición mediática - que se disparó con una nota de Pharmabaires- y la resistencias de los farmacéuticos frenaron la intención de fijar una bonificación plana para todos del 15 por ciento como propuso PAMI al comienzo”, señaló un dirigente del Colegio Farmacéutico de Capital Federal.

En el ámbito capitalino, la bonificación de la mayoría de las farmacias es del 17,35 por ciento y baja un punto. Las del interior que bonificaban a PAMI con el 12 por ciento pasan a 11 por ciento.

“Para una farmacia mediana que factura 300 mil pesos por quincena, ese punto adicional representa una baja de 2 mil pesos promedio. Ese punto adicional se dá para contrarrestar la baja del precio porque el sustento de la farmacia está en el precio del medicamento. Entonces ese punto adicional no es un regalo, es para compensar la baja del precio de los medicamentos durante todo el año ya que podrán aumentar solo el 70 por ciento de la inflación. Y muchas farmacias están al borde de la subsistencia, especialmente las pequeñas y medianas, por lo tanto ese punto es vital”, explicó el dirigente.

Ese punto también baja para las farmacias grandes y las cadenas como Farmacity que del 26,5  por ciento  al 25,5 por ciento. “Ese punto para ellos si representa muchos millones”, comparó.

Otros ejemplos aportados por los farmacéuticos: “para una farmacia pyme que factura 34 mil pesos por mes, la típica farmacia de la esquina de barrio,  la diferencia de la rebaja es de 300 pesos. Estamos hablando de un punto en la bonificación. Es una verdadera cargada”.

Pero a mí lo que más me importa no es la bonificación, sino que me calce el pago de la droguería con lo que voy a cobrar del PAMI, porque si se atrasan 90 días en pagar me come la inflación, cuando tengo que afrontar una inflación del 2 o 3 por ciento mensual”, reforzó el dirigente.

Los números del directivo del colegio aportan otro ejemplo en el extremo opuesto del espinel. Cuando se trata de una farmacia grande que factura alrededor de un millón de pesos por quincena, “el uno por ciento de rebaja si fue lineal y no ponderado, le representaría 8.400 pesos al mes. Tampoco existe porque con eso no paga ni el teléfono”.

“De una manera u otra estamos hundidos. Para que nos sirviera necesitábamos una baja de cinco puntos para Capital Federal. El uno no nos mueve la aguja, al contrario, nos entierra mas”, completó el directivo.      

Entierro que no será solo para los farmacéuticos. Una hilera de frustrados actores desfila por el nuevo escenario que finalmente y en un triunfo político para el gobierno, consiguió Sergio Cassinotti, el titular del PAMI.