“NO HAY PRECIOS MÁXIMOS PARA LOS SUPERMERCADOS, PERO PARA LOS MEDICAMENTOS”

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La industria farmacéutica afronta un nuevo escenario a partir de la aplicación de precios máximos por el PAMI y la estampida del dólar, que la coloca ante un horizonte borrascoso. Nadie arriesga una salida a la encrucijada que le impone el mercado.

“Para los supermercados no hay precios máximos, para los medicamentos sí”, se quejan al unísono algunos directivos de las cámaras farmacéuticas, transmitiendo el malestar que aflora entre los industriales del sector.

El malestar se origina en que los “precios máximos” o “Precio Pami” como figura en el nuevo convenio fueron acordados antes de la estampida del dólar, cuando aún flotaba en alrededor de 20 pesos y sin temores de una escalada de la moneda norteamericana.

“Estamos preocupados por el dólar, por las licitaciones, por las tarifas y por el corte de muchas farmacias”, admitieron voceros de la industria a Pharmabaires.

En tal sentido, subrayaron que “cuando firmamos con el PAMI no había estampida del dólar y ahora se disparó”.

No solo se disparó el dólar. También las drogas procedentes de China – junto con India principales proveedores mundiales de materia prima- están aumentando del 100 al 150 por ciento, porque han iniciado una reconversión de sus plantas para adaptarse a las normas ambientales que impone el Tratado de París.

Mientras tanto el nuevo Convenio PAMI ha cumplido un mes con sombras sobre el devenir de los próximos meses.

Y aunque hubo promesas de normalización de pagos,  el PAMI a fines de abril acumulaba una deuda de 3.200 millones de pesos con la industria.

Otra preocupación: la aprobación por parte de la ANMAT de las nuevas exigencias en buenas prácticas de fabricación (GMP, en su sigla en inglés) que demandará de millonarias inversiones.

Es cierto que estas prácticas estaban siendo discutidas desde un año y a pedido de muchos laboratorios se fue posponiendo su regulación. También es cierto que los laboratorios exportadores ya cumplían con las exigencias GMP para acceder a otros mercados.

Pero hay más de decena de mediana  incidencia en el mercado, que deberá cumplir con las nuevas exigencias. Y entre el PAMI y las normas GMP, el zapato aprieta.