PAMI ASEGURA QUE HEREDÓ UNA CRISIS Y NO HAY CERTEZAS DE CUANDO PAGARÁ LA DEUDA

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Incertidumbre. Esa palabra resume el estado de situación entre el PAMI, los laboratorios y los farmacéuticos. Incertidumbre de cómo y cuándo pagará la deuda. Incertidumbre si tendrá en breve un plan de pago con o sin quita. Incertidumbre sobre el futuro Convenio que, en principio, debería convertirse en el eje de la agenda recién a partir de marzo, una vez canceladas las acreencias.

Las nuevas autoridades de PAMI no desconocen la deuda heredada pero condicionaron su cancelación a los tiempos que demande revertir el déficit de entre 800 y 900 millones de pesos mensuales que –aseguraron- descubrieron al desembarcar en la obra social de los jubilados.

A su vez las cinco entidades farmacéuticas firmantes del Convenio PAMI (FACAF, COFA, FEFARA, ASOFAR y la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales), a los que se sumará la Asociación de Distribuidores de Especialidades Medicinales (ADEM) que es la principal cámara de las droguerías del país, se autoconvocaron para los próximas días en la sede de la calle Doblas de la asociación de Mutuales y Sindicales, para analizar la aguda situación que atraviesan y qué posición adoptar ante la falta de un cronograma de pagos.

En la práctica, algunos colegios farmacéuticos del interior del país ya advirtieron que no podrán seguir atendiendo a los afiliados de PAMI y en ese contexto las cámaras buscarán una respuesta conjunta que contenga el malestar que aflora desde abajo.

En las reuniones con las cámaras empresarias y los colegios profesionales a los que finalmente recibieron durante la primera quincena de enero, las autoridades de PAMI mencionaron la existencia de una deuda de 25 mil millones de pesos “con todos los proveedores”.

Una nota periodística publicada en Página 12 con información filtrada por los voceros del instituto calculó esa deuda en 19 mil millones. Al margen de la diferencia –quizás cifras aportadas por fuentes diferentes o recalculada  en los últimos días- sin duda constituye una pesada herencia.

La deuda con los laboratorios farmacéuticos es de 12 mil millones de pesos y el 70 por ciento o más corresponde a medicamentos oncológicos, confirmaron voceros empresarios a PHARMABAIRES.

Situación que se repite, angustiante, entre los colegios farmacéuticos porque “les pagamos los medicamentos a las droguerías (y estas a los laboratorios) pero no cobramos los saldos (30%) de los meses de setiembre, octubre y noviembre”, detallaron.

La Federación de Cámaras de Farmacias FACAF señaló que “nuestra preocupación sigue creciendo”, luego de la entrevista que mantuvieron en los últimos días con las autoridades de PAMI porque no hubo respuesta al incumplimiento de los pagos y mientras tanto la deuda “ha consumido el crédito de nuestras farmacias”.

No coincidimos en algunas consideraciones expresadas por sus funcionarios”, afirmó FACAF refractando asperezas, en una carta enviada a la directora ejecutiva de PAMI, Luana Volnovich., horas después de la reunión.

En las reuniones con las cámaras de laboratorios y de farmacias y con los colegios farmacéuticos, las nuevas autoridades de PAMI aseguraron que encontraron “un gran desorden administrativo” y que para cancelar la deuda primero necesitan ordenar las cuentas internas.

De paso, efectuaron un pedido que se repite con cada cambio de gestión: “hay necesidad de que la industria realice un esfuerzo en el tema de la deuda”.

La “necesidad” se traduce en una quita a los efectos prácticos, pero hasta el cierre de la semana desde PAMI no habían podido confirmar un plan de pago o un compromiso mínimo para “honrar” la deuda. Y sin señales no puede haber quita.

“La única posibilidad de que los laboratorios acepten un quita es si pagan la deuda en un breve lapso y no a uno o dos años, o de lo contrario es una pedido inaceptable”, señalaron los negociadores por la industria.

En cuanto al futuro Convenio, las nuevas autoridades en varias de las reuniones repitieron casi una consigna: “los afiliados necesitan medicamentos con precios accesibles, especialmente para los productos esenciales” y en algunas de las entrevistas deslizaron eventuales ajustes de precios cuando se rediscuta el nuevo acuerdo de partes.

También aseguraron en algunas de las reuniones que se proponen seguir con el actual modelo de gestión del Convenio, descartando volver al pasado, por lo menos así fue el mensaje que le transmitieron a algunos de los interlocutores.

Cooperala cuando se reunió con PAMI enfatizó sobre la situación angustiante de los laboratorios oncológicos nacionales, el crecimiento de la deuda al no cobrar ninguna cuota durante diciembre y la necesidad de confirmar un esquema urgente de pago durante enero.

Los colegios farmacéuticos compartieron la situación de crisis “por el atraso en la cancelación de los saldos y las consecuencias que ello genera en nuestra red de farmacias”.

Crisis, en este caso, no fue una palabra ociosa, sino el espejo de lo que viven miles de farmacias a causa de los atrasos en los pagos desde septiembre pasado.

Los funcionarios manifestaron su voluntad de cumplir con los compromisos contraídos, “pero aún estamos tomando nota de la real situación financiera de PAMI y hemos detectado un importante déficit operativo al cual debemos encontrar la forma de hacerle frente a la mayor brevedad”, justificaron.

A pesar de esta situación, el compromiso de PAMI fue mantener la cancelación del anticipo del 70% en tiempo y forma, mientras analiza la forma de encauzar el presupuesto financiero que “nos permita volver a la normalidad”, afirmaron durante las reuniones.

En definitiva, las cámaras empresarias y los colegios farmacéuticos pasaron por PAMI y escucharon el mismo diagnóstico que se resume en que “aún teniendo la mejor voluntad para dar cumplimiento a las obligaciones asumidas por el INSSJP, existen dos factores que están impidiendo el inmediato cumplimiento de las mismas: una considerable deuda con la totalidad de los prestadores y un déficit financiero mensual de gran magnitud” estimado de 800 a 900 millones.

En cuanto al otro tema que aparece en el horizonte es el pedido del gobierno de extender el congelamiento de precios de los medicamentos a partir de febrero por otros 30 o 60 días.

Por ahora, el pedido no goza de consenso entre las cámaras del sector farmacéutico que, primero, quisieran tener en sus manos un plan de cancelación de deudas del PAMI y también del IOMA, la obra social bonaerense a la que el ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollán, le adjudicó una deuda heredada de alrededor de 7 mil millones de pesos.

“La situación está demasiado complicada para avanzar en un nuevo congelamiento”, aseveraron, contundentes, los voceros empresarios.