LOS LABORATORIOS NACIONALES NO DEJARON DE PRODUCIR MIENTRAS QUE EN EL MUNDO ALERTAN SOBRE LA PRECARIEDAD DE LA CADENA DE SUMINISTROS

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Los laboratorios argentinos nunca dejaron de producir durante la cuarentena y hoy, ante la paralización de la industria automotriz, avanzó al primer puesto en la utilización de la capacidad industrial instalada. Pero las materias primas cuestan ahora el doble o el triple y algunos analistas internacionales advierten que puede cortarse la cadena de suministros.

“Nosotros no pudimos parar en ningún momento, nos tuvimos que adaptar a las nuevas condiciones de trabajo y tuvimos que ir aprendiendo como actuar en una situación así”, reseñó Eduardo Macchiavello, presidente de CILFA y CEO de Roemmers.

A partir de la respuesta de los laboratorios nacionales durante la cuarentena garantizando que “no hubiese faltantes de medicamentos”, Macchiavello aseveró que “el gobierno se dio cuenta de la importancia de contar con una industria farmacéutica que pueda abastecer el mercado cuando las fronteras se cierran” en declaraciones a Canal Rural.

La industria farmacéutica argentina “no se ha parado pese a que en algún momento se cerraron los mercados de China e India (principales proveedores) o incluso bloquearon algunas drogas y nosotros tuvimos que lidiar con ese problema”, explicó el titular de CILFA.

“Podemos decir que la industra farmacéutica es hoy la primera por volumen de producción en Argentina, desde el momento en que la industria automotriz no produjo ni un solo automóvil el mes pasado”, comparó Eduardo Franciosi, Director Ejecutivo de CILFA al programa “El Estado que viene” del mismo canal de cable.

Macchiavello explicó que a partir de las dificultades de abastecimiento de materias primas, entre los laboratorios argentinos y también en el seno de la asociación latinoamericana de laboratorios nacionales ALIFAR, “ha surgido como tema compartido la necesidad de desarrollar también una industria farmacoquímica” en la región.

En tal sentido, Franciosi subrayó que “es esencial contar con una industria nacional en momentos en que se cierran las fronteras porque es la que garantiza la soberanía sanitaria”.

El presidente Alberto Fernández de alguna manera compartió este diagnóstico durante la conferencia del viernes pasado, cuando destacó que las industrias alimenticia y farmacológica habían trabajado a pleno durante la cuarentena sin un solo caso de contagio.

Según estimaciones del sector, ese trabajo a pleno equivale al 80 por ciento de la capacidad instalada de los laboratorios nacionales.

Los laboratorios mantuvieron su ritmo de producción sin paradas o suspensiones, porque, hasta ahora, no hubo faltantes significativos de materias primas.

Pero los precios de las materias primas provenientes de los proveedores asiáticos han volado por las nubes y estiman que en algún momento se trasladarán a los precios internos.

Por ejemplo, la hidroxicloroquina incrementó su precio de 150 a 1.500 dólares el kilo, especialmente desde que Donald Trump la promocionó como la vacuna contra el COVID 19. No hay evidencias a favor de este medicamento, pero su precio subió y no bajó.

La loratadina también aumentó 80 por ciento el kilo y el paracetamol y el ibuprofeno alrededor del 30 por ciento en el mercado de India, principal proveedor de la industria farmacéutica argentina.

Desde la semana pasada los proveedores indios han comenzado a normalizar sus actividades, pero se estima que demandará de dos a tres meses que recuperen sus niveles de producción habituales y retomen al máximo su capacidad industrial.

La situación de la industria farmacéutica india todavía es precaria. CadilaPharmaceuticals, una de las compañías farmacéuticas privadas más grandes de la India, cerró su planta de fabricación de ingredientes farmacéuticos activos (API), en Ahmedabad después de que 26 empleados dieron positivo por el nuevo coronavirus, según un informe de Reuters.

El informe citó al funcionario gubernamental Arun MaheshBabu, el Oficial de Desarrollo del Distrito de Ahmedabad, quien dijo a Reuters que cinco empleados habían dado positivo por COVID-19 hace seis días, mientras que otros 21 dieron positivo el jueves 7 de mayo.

Analistas internacionales están advirtiendo que la cadena de suministros podría colapsar y muchos gobiernos comienzan a revisar la “globalización” de sus respectivas industrias de medicamentos e insumos hospitalarios, presionando para que la fabricación de ingredientes farmacéuticos activos (API), vuelva a instalarse en sus casas matrices y no en sus filiales asiáticas.

Los gobiernos de Estados Unidos y Francia han requerido públicamente a sus laboratorios farmacéuticos que revisen la producción globalizada que los sedujo para instalar plantas en factorías asiáticas o para asociarse con fabricantes de India y China.

En los Estados Unidos, la disponibilidad de productos farmacéuticos críticos se ha reducido sensiblemente y el presidente Donald Trump advirtió a la industria farmacéutica que deberán reorientar sus proyectos en el extranjero para devolverle al país un abastecimiento asegurado de API mediante la fabricación local.

Janet Woodcock, directora del Centro de Evaluación e Investigación de Drogas de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), declaró en un testimonio ante el Congreso en octubre de 2019 que "la FDA no sabe si las instalaciones chinas realmente están produciendo API, cuánto están produciendo, o donde las API que están produciendo se distribuyen en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos ".

Woodcock también señaló: "Del mismo modo, los Estados Unidos y otros gobiernos de América del Norte no tienen información que permita evaluar la capacidad de recuperación de la base manufacturera de Estados Unidos en el caso de que China nos colocara a prueba de retirarse del mercado".

PharmaManufacturing de Estados Unidos, en un informe sobre la industria farmacéutica y en base a datos del Departamento de Comercio, precisó que China produce el 95 por ciento de las importaciones estadounidenses de ibuprofeno 70 por ciento de acetaminofén y 45 por ciento de penicilina.

“La pandemia ha resaltado las vulnerabilidades de depender de una cadena de suministro global para suministros farmacéuticos críticos y equipos de protección personal (EPP)”, escribió el sitio especializado.

“La administración del presidente Trump y los legisladores de ambos partidos ahora piden una modernización de las operaciones de fabricación de drogas dentro de los Estados Unidos”, aseguró.

La fabricación en Estados Unidos y América del Norte (México especialmente), también eliminaría la recopilación sistemática de propiedad intelectual (PI) de las empresas occidentales que expanden las operaciones de fabricación en China, analizó PharmaManufacturing.

Idealmente, trasladar la mayor cantidad posible de la cadena de suministro a los Estados Unidos resultaría en menos interrupciones y dependencia del exterior.

Incluso, si la economía impide un traslado a los Estados Unidos, también sería beneficioso trasladar partes de la cadena de suministro a los socios comerciales de América del Norte del país. “Además, con la adopción del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, los Estados Unidos están en una mejor posición para hacer esos arreglos”, vislumbró.

LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL FARMACÉUTICA EN CAÍDA LEVE

El Índice de Producción Industrial IPI Manufacturero de la industria farmacéutica de marzo registró un declive de 0,3 por ciento con relación a igual mes del año precedente y de 0,9 por ciento en el trimestre, informó el INDEC.

El organismo resaltó “las limitaciones operativas de la industria manufacturera, producto del aislamiento social, preventivo y obligatorio, afectaron e incidieron en forma parcial en una primera etapa y de forma muy marcada sobre el final del período presentado en este informe”.

Los laboratorios farmacéuticos quedaron exceptuados de la cuarentena, pero igualmente debieron readaptar sus operaciones, garantizar la provisión de materias primas y el transporte de su personal, además de fortalecer las medidas de higiene industrial para evitar la contaminación.

Sin embargo, los porcentajes de la industria farmacéutica son síntomas “leves” de una caída, comparado con otros sectores productivos.

Por ejemplo, el conjunto de rubro de productos químicos sufrió un retroceso interanual del 4 por ciento que no fue más pronunciado porque agroquímicos,uno de los sectores industriales integrante del grupo, registró un crecimiento del 11 por ciento interanual.

La industria automotriz sufrió una retracción aún más estrepitosa del 34 por ciento menos de producción comparado con igual mes del año pasado y la industria textil sufrió una caída del 35,4 por ciento interanual.

El INDEC precisó que en marzo de 2020, el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) muestra una baja de 16,8% respecto a igual mes de 2019.

El acumulado del primer trimestre de 2020 presenta una disminución de 6,4% respecto a igual período de 2019.

En marzo de 2020, el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación negativa de 17,0% respecto al mes anterior y el índice serie tendencia-ciclo registra una variación negativa de 1,1% respecto al mes anterior.