COSTA RICA, ARGENTINA Y OTROS 35 PAÍSES LANZARON EN LA OMS EL GRUPO DE ACCESO A TECNOLOGÍAS Y PATENTES COVID 19

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Treinta y siete países entre los que se anotó Argentina, respaldaron el lanzamiento del Grupo de Acceso a la Tecnología COVID 19, propuesta original de Costa Rica con el respaldo de la OMS y que fue inmediatamente refutada por las multinacionales farmacéuticas.

La iniciativa lanzada por los 37 países constituye un paso al frente con relación a la resolución de la Asamblea Mundial de la Salud que recomienda utilizar las flexibilidades que conceden los tratados internacionales por cuestiones de salud pública, pero no propone “nada en concreto”, como analizó South Centre.

El Grupo de Acceso a la Tecnología COVID-19 (C-TAP) fue propuesto por primera vez en marzo por el presidente Carlos Alvarado de Costa Rica, quien compartió con el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, la Primera Ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, y el Secretario de Estado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, Aksel Jacobsen. el lanzamiento oficial de la iniciativa.

"Las vacunas, pruebas, diagnósticos, tratamientos y otras herramientas claves en la respuesta al coronavirus deben estar universalmente disponibles como bienes públicos mundiales", pidió el presidente Alvarado a través de la video conferencia.

 "El conjunto de acceso a la tecnología COVID-19 garantizará que la ciencia más reciente y mejor beneficie a toda la humanidad", reforzó Alvarado en el lanzamiento que encabezó, al reconocérsele a su gobierno la génesis de la iniciativa.

Asimismo, el secretario de Estado noruego, Aksel Jakobsen, afirmó que "los desafíos mundiales necesitan soluciones globales" y enfatizó que “estoy convencido de que la única forma de tener éxito es colaborar y compartir conocimientos y tecnologías para tener las necesarias herramientas, lo antes posible”.

"El acceso a nuevos datos y productos de salud para tratar y prevenir COVID-19 no debe crear ganadores y perdedores, y los estados pequeños, que a menudo son víctimas de las condiciones del mercado, no pueden ser prescindibles a raíz de esta enfermedad", afirmó la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley.

“Por lo tanto, alentamos todas las flexibilidades en la concesión de licencias de estos productos para ampliar rápidamente la producción mundial. Y pedimos una cooperación total con esta asociación de acceso a la tecnología, para que la comunidad global pueda salir de esta crisis juntos en términos justos y equitativos”, concluyó Mottley.

Varios líderes políticos de otros países, incluidos Jefes de Estado y Ministros de Salud de Indonesia, Ecuador, Palau y Maldivas enviaron mensajes de video confirmando su apoyo.

"Basado en una ciencia sólida y una colaboración abierta, esta plataforma de intercambio de información ayudará a proporcionar un acceso equitativo a las tecnologías que salvan vidas en todo el mundo", vislumbró Tedros, aunque la mayoría de los países europeos y por supuesto Estados Unidos, que en esos momentos estaba anunciando que se marchaba de la OMS, no acompañaron el lanzamiento.

Portugal, Noruega, Países Bajos y Bélgica en cambio fueron la avanzada europea que se sumó al lanzamiento. Pero Reino Unido, Alemania, Francia y Suiza que albergan a muchos de los gigantes farmacéuticos del mundo, aún no han respaldado públicamente la llamada C-TAP.

Los jefes de los Estados de Francia, Alemania e Italia habían hecho previamente fuertes llamados a la solidaridad y cualquier vacuna COVID-19 para ser tratada como "un bien público global".

Asimismo, China e India aún no han prometido su apoyo, tratándose de los mayores proveedores de materias primas para la industria farmacéutica.

La OMS y los países copatrocinadores han emitido un "Llamado a la acción solidario" para pedir a los gobiernos, donantes, investigadores, la industria y la sociedad civil que se unan y apoyen la iniciativa.

"El llamado es mucho más amplio que el alcance que las patentes, y pide que se comparta esencialmente todo lo que es necesario para que otras compañías también produzcan aquellos productos que se consideran efectivos contra COVID-19", afirmó un vocero de UNITAID, organización fundadora de Medicines Patent Pool y uno de los principales socios de la OMS en la iniciativa.

"De esta manera, será más fácil satisfacer la demanda global, que se espera sea enorme y supere la capacidad de fabricación / suministro de cualquier empresa", dijo el portavoz a Health Policy Watch.

En los fundamentos de C-TAP se afirma que no es solo “un grupo de Propiedad Intelectual COVID 19, sino una iniciativa de intercambio de conocimientos” y que entre los objetivos figura “servir como depósito de datos de ensayos clínicos, planos y otros conocimientos necesarios para producir y escalar rápidamente cualquier tecnología COVID 19 exitosa”.

"Creo que esta es una oportunidad para ver si esta combinación de conocimientos, el intercambio de propiedad intelectual, derribar estas barreras puede acelerar el desarrollo y permitir que se logren estos avances [más rápidos]”, agregó Gregg Alton, ex jefe de pacientes de Gilead Sciences, a Health Policy Watch.

“El ingrediente más importante es el conocimiento. Y cuando la velocidad es tan importante como lo es en esta pandemia, desea que ese conocimiento se comparta muy rápidamente”, agregó el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

Hay cinco elementos clave para C-TAP:

- Divulgación pública de secuencias de genes y datos

- Transparencia en torno a la publicación de todos los resultados de ensayos clínicos

- Se alienta a los gobiernos y otros financiadores a incluir cláusulas en los acuerdos de financiación con compañías farmacéuticas y otros innovadores sobre la distribución equitativa, la asequibilidad y la publicación de datos de prueba

- Licencia de cualquier tratamiento potencial, diagnóstico, vacuna u otra tecnología de salud al Fondo de Patentes de Medicamentos, un organismo de salud pública respaldado por las Naciones Unidas que trabaja para aumentar el acceso y facilitar el desarrollo de medicamentos que salvan vidas para ingresos bajos y medios países.

- Promoción de modelos de innovación abierta y transferencia de tecnología que aumenten la capacidad local de fabricación y suministro, incluso mediante la adhesión al Compromiso "Open COVID" y la Asociación de Acceso a la Tecnología (TAP).

C-TAP servirá como una iniciativa hermana del Acelerador de Acceso a Herramientas COVID-19 (ACT), impulsada por la Fundación Bill y Melinda Gates, la CEPI, la Alianza Gavi para las Vacunas, el Banco Mundial, el UNITAID, la Wellcome Trust y la OMS),

Además de Argentina y los demás países ya mencionados, adhirieron   Bangladesh, Barbados, Belice, Bután, Brasil, Chile, , Egipto, Honduras, Líbano,  Luxemburgo, Malasia, México, Mongolia, Mozambique, Omán, Pakistán, Panamá, Perú, República Dominicana, San Vicente y las Granadinas, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán, Timor Oriental, Uruguay y Zimbabwe.

La respuesta de la industria multinacional no se demoró y a través de sus voceros descartó apoyar C-TAP y su intención de promover patentes abiertas con licencias globales.

"Si bien compartimos una serie de objetivos de acceso y cooperación del llamado a la acción solidaria, no estamos de acuerdo con algunas de sus premisas, ya que implican que los derechos de propiedad intelectual (PI) que no se renuncian o licencian a nivel mundial son barreras potenciales a I + D, colaboraciones público-privadas o acceso a productos COVID-19”, dijo la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) en un comunicado.

"Esto no corresponde a nuestra experiencia, y puede ser contraproducente", reforzaron a Health Policy Watch poco después del lanzamiento.

"No hay evidencia enorme de que la IP sea una barrera para el acceso", coincidió Emma Walmsley, CEO del laboratorio inglés GSK Glaxosmithkline.

El CEO de la compañía farmacéutica AstraZeneca, Albert Bourla, incluso calificó la eliminación de propiedades intelectuales como "peligrosa" y "sin sentido".

AztraZeneca se asoció con Pfizer de Estados Unidos y ya vendieron mil millones de dosis de una vacuna que aún está en experimentación en Oxford y cuyos resultados con primates fueron controvertidos.

“Los derechos de propiedad intelectual no son el problema aquí, es la forma en que se usan. Esperamos que la industria farmacéutica convierta los problemas de PI en soluciones”, respondió el Director Ejecutivo interino de UNITAID, Philippe Duneton, a Health Policy Watch.

Ed Silverman, Columnista de Pharmalot, al analizar el rechazo de la industria explicó que “el problema se reduce a la propiedad intelectual, o lo que comúnmente se conoce como patentes”.

 “La industria farmacéutica ha argumentado durante mucho tiempo que las licencias obligatorias destripan sus derechos de patente, pero las compañías farmacéuticas han tratado de suavizar las críticas a menudo duras de sus políticas de precios al otorgar licencias voluntarias a los fabricantes de medicamentos genéricos para fabricar ciertos medicamentos. Gilead Sciences ha hecho esto con medicamentos para la hepatitis C y remdesivir, su medicamento experimental para Covid-19”, afirmó.

Al mismo tiempo, el periodista señaló que “la iniciativa, que la OMS ha llamado un ‘Llamado a la acción solidaria’, está teniendo un comienzo difícil”, pues “hasta ahora, solo tres docenas de países se han comprometido a unirse. Y, en particular, la industria farmacéutica ha rechazado la noción, lo que subyace a las preocupaciones de que tal proyecto es poco probable que tenga éxito sin una participación generalizada”.