MONOPOLIO Y CONCENTRACIÓN DEL MERCADO DE LA TECNOLOGÍA MÉDICA

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Las veinte principales empresas de tecnología médica, en su mayoría de origen estadounidense, controlan del 54,4 por ciento del mercado mundial y las consecuencias de este monopolio se reflejó en la escasez de insumos hospitalarios, desde respiradores a reactivos, durante la pandemia, analiza un estudio de South Centre.

Las empresas que se reparten casi el 55 por ciento del mercado mundial son Medtronic, Johnson & Johnson, Abbott, Siemens de Alemania, Becton Dickinson, Philips de Países Bajos, Stryker, Roche de Suiza, Boston Scientific, General Electric, Essilor de Francia, Danaher, B Braun de Alemania, Baxter, Zimmer Bionet, Novartis de Suiza, Olympus de Japón, 3M, Terumo de Japón y Edwards Lifesciences.

A su vez, las diez primeras empresas mencionadas concentran el 32,6 por ciento del mercado mundial, precisa el estudio de South Centre. Son las empresas de tecnología médica que figuran en la lista Fortune 500 entre las de mejor rendimiento en Estados Unidos.

South Centre señaló en su informe que “las discusiones sobre el acceso a posibles vacunas para COVID 19 están generalizadas, particularmente en el Sur global. Mucho menos discutido es la falta de acceso a la tecnología médica existente”, como resultado “del monopolio del control de la tecnología médica”, que es un fenómeno similar “al monopolio de las Big Pharma, aunque mucho menos entendido”.

Salimah Valiani, la autora del estudio, recuerda que la tecnología médica se desarrolló a finales del siglo XIX principalmente en Estados Unidos, saltando de los mercados locales a los globales “patentando para maximizar el precio de estos productos al limitar la producción y el control de la dirección y la escala de la innovación tecnológica a través de la adquisición de empresas que estaban invirtiendo en innovación”.

Autora de “Rethinking Unequal Exchange: The Global Integration of Nursing Labour Markets” (Intercambio desigual: la integración global de los mercados laborales de enfermería (Universidad de Toronto, 2012), Valiani detalló que en 1999 el 12 por ciento de las empresas dominaban la industria de la tecnología médica de Estados Unidos. Concretamente, 733 sobre un total de 5.998 empresas, concentraban el 80 por ciento de las ventas y apenas el 2 por ciento superior representaban el 48 por ciento de la facturación.

Pero, incluso esa concentración se agudizó en la última década pues el mercado estadounidense se ha reducido a 1.083 empresas “lo que sugiere la profundización del control del monopolio”.

Esa concentración se replicó en el mercado argentino donde empresas nacionales de insumos y prótesis fueron absorbidas por multinacionales reduciéndose la competencia a una ficción entre la accionista extranjera y la subordinada local.

Valiani menciona en su ensayo que en 2005 siete empresas de tecnología médicas de Estados Unidos (Baxter, Becton Dickinson, Boston Scientific, Medtronic, Guidant, Stryker y Danaher) figuraban en Fortune 500, y una octava (Abbott) figuraba en el Global 500.

Para 2019, cinco de estas empresas (Baxter, Becton Dickinson, Boston Scientific, Stryker, Danaher) figuraron en Fortune 500, y dos (Medtronic, Abbott) figuraron en el Global 500.

“Mientras tanto, el tamaño del mercado de la industria de tecnología médica de Estados Unidos aumentó de 67,9 mil millones de dólares en 1999, a 169,3 mil millones de dólares en 2018 y 425,5 mil millones de dólares a nivel mundial”, precisa la autora, especializada en investigación sobre economía de la salud, financiación de los sistemas de salud y desarrollo económico mundial.

Durante ese proceso de crecimiento y concentración, “dos importantes adquisiciones ocurrieron en este período. En 2006, Boston Scientific adquirió Guidant, por 27 mil millones de dólares, y en 2015, Zimmer adquirió Biomet, ganando así un lugar en la lista Fortune 500. Para 2019, Zimmer ocupó el puesto 387, escalando desde 431 en 2016”.

Valiani recuerda que “un ejemplo muy publicitado a nivel mundial fue la escasez de equipos de protección personal (EPP), cuando en marzo los trabajadores de los países ricos y empobrecidos exigieron a los empleadores que proporcionaran equipo de protección que incluyera respiradores N95, batas y guantes”.

En el Reino Unido, cuando no estaban de servicio, los trabajadores de los hospitales públicos se manifestaron en demanda de EPP durante marzo y abril. “A finales de abril, el periódico The Guardian había registrado más de 100 muertes por COVID-19 de trabajadores sanitarios en el Reino Unido”, subraya el ensayo.

La industria de dispositivos médicos y diagnósticos, como la historia más conocida de los productos farmacéuticos, es un monopolio, con todas las características concomitantes de la producción con fines de lucro dominada por unos pocos”, concluye Salimah Valiani.

Informe completo: https://www.southcentre.int/wp-content/uploads/2020/10/SouthViews-Valiani-2.pdf