LA PROPIEDAD INTELECTUAL Y EL NACIONALISMO DE LAS VACUNAS INSTALAN UN ESCENARIO DE TINIEBLAS PARA ACABAR CON LA PANDEMIA, ADVIERTE SOUTH CENTRE

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Un puñado de grandes corporaciones farmacéuticas pueden ser las únicas ganadoras de la carrera por las vacunas COVID si están cubiertas por los derechos de propiedad que alejan el acceso equitativo al mismo tiempo que se consolidan los acuerdos bilaterales firmados al mejor postor, advirtió la organización intergubernamental South Centre.

“El enfoque de nacionalismo de vacunas, adoptado por algunos países para obtener acceso preferente a las vacunas contra la COVID-19 que vayan apareciendo, supone una amenaza a la distribución justa y equitativa de las posibles vacunas por el mundo”, alertó un reciente informe de la organización intergubernamental presidida por el argentino Carlos Correa.

El nacionalismo de las vacunas “pondrá de relieve la antigua brecha económica y social entre los países de ingresos altos y los de ingresos bajos y medios” y los países económicamente desfavorecidos, “sin acceso a las vacunas, pueden recurrir a acciones de represalia para expresar su resentimiento”.

El nacionalismo de las vacunas, combinado con exclusividades de propiedad intelectual, también expondrá el sistema de patentes que protege los intereses de las empresas farmacéuticas y favorece a las naciones ricas sin prestar la debida consideración a los problemas que enfrentan las poblaciones menos privilegiadas para acceder a vacunas y tratamientos, es una de las advertencias del estudio.

Los compromisos multilaterales de compra anticipada “son una amenaza para la distribución justa global de vacunas COVID-19” y los gobiernos en vez de seguir “políticas aislacionistas miopes”, deberían centrarse en restablecer “los valores de la solidaridad internacional, el multilateralismo, la igualdad y la cooperación internacional”, propone South Centre.

“Estos valores son claves no solo para abordar la actual crisis sanitaria y económica, sino también para lograr muchos de los

los objetivos colectivos consagrados en el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas Agenda 2030”, destacó South Centre.

Pero, eso no está ocurriendo y “un puñado de grandes corporaciones farmacéuticas, que poseen la tecnología, pueden ser las únicas ganadoras de esta carrera si las vacunas COVID-19 emergentes están cubiertas por derechos de propiedad”.

La carrera de las vacunas todavía está informada por la aplicación rutinaria de marcos de propiedad y no hay claridad sobre cómo se fijarán los precios de las vacunas”, alertó South Centre en su reciente informe.

“Todavía no existen compromisos vinculantes sobre transferencia de tecnología e intercambio de datos libres de regalías”, de las futuras vacunas COVID para convertirlas en un “bien universal” con acceso equitativo y disponible para todos los países que puedan fabricarla, lamentó la organización con sede en Ginebra.

Entonces, “la combinación actual de nacionalismo de vacunas y propiedad intelectual, que enfatiza problemas fundamentales de la gobernanza de las vacunas y la I + D, es una causa de grave preocupación para poblaciones menos privilegiadas en todo el mundo”.

La instalación de COVAX auspiciada por la OMS y que supuestamente debería ser la puerta de ingreso a una distribución equitativa de las vacunas, para South Centre “es un paso en la dirección correcta, pero es solo un arreglo ad hoc apresurado elaborado en respuesta a la pandemia actual”.

Si el arreglo temporal de COVAX logra su objetivo, los países de ingresos bajos y medianos deben presionar por una estructura o plataforma de gobierno que asegure una mayor centralización e internacionalización del enfoque para el desarrollo y la adquisición de vacunas de forma transparente y equitativa”, propuso el estudio.

La equidad y la accesibilidad no son solo las formulaciones de principios éticos pues si “los países más pobres - que están generalmente densamente poblados con sistemas de salud débiles y mayor número de enfermedades- se descuidan y se les niega el acceso a posibles vacunas COVID-19, el riesgo de la reinfección seguirá amenazando a toda la población mundial”.

“El nacionalismo de las vacunas sólo perpetuará la enfermedad y prolongará la recuperación global”, vislumbró South Centre -en coincidencia con Médicos Sin Fronteras (MSF)- porque “estos acuerdos bilaterales reducirán la existencias mundiales iniciales de vacunas disponibles para grupos vulnerables en países más pobres y socavará los esfuerzos mundiales para garantizar una asignación justa”.

“Sería lamentable e injusto si el acceso a las dosis de la vacuna depende de la cantidad de dinero que se tenga o del lugar donde se viva”, advirtió MSF.  Pero, está a punto de ocurrir.

El estudio enfatizó que una respuesta eficaz a la actual crisis sanitaria y económica debe guiarse por los valores de la solidaridad internacional, el multilateralismo, la igualdad y la colaboración mundial.

Entonces, propone la adopción de un marco mundial aplicable para abordar las preocupaciones que surjan de la combinación del nacionalismo de vacunas y los derechos de exclusividad derivados de la propiedad intelectual.

South Centre recordó que en mayo de 2020, más de 140 líderes y expertos mundiales firmaron una carta abierta llamando a todos los gobiernos a que se unan para que las vacunas y los tratamientos COVID-19 se produzcan en masa sin patentes y se distribuyan de manera justa y equitativa, sin dejar a nadie atrás.

“Esta idea puede obtener apoyo universal y transformarse en una demanda pública global, no solo para la vacuna COVID-19, sino también para todas las demás vacunas, si se les niega a los pobres del mundo tener acceso a las vacunas o esperar más de lo necesario debido a un efecto combinado de nacionalismo de vacunas y derechos de propiedad exclusivos”, completó el estudio.

Informe completo: https://www.southcentre.int/wp-content/uploads/2020/11/RP-124.pdf