LA HONESTIDAD BRUTAL DE BAYER

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El director ejecutivo de Bayer, Marijn Dekkers, lo dijo con todas las palabras: “las licencias obligatorias son esencialmente un robo” y “nosotros no desarrollamos medicamentos para indios, sino para los pacientes occidentales que pueden permitírselo (pagarlos)”.
Dekkers formuló sus declaraciones a la periodista Ketaki Gokhale corresponsal de la agencia Bloomberg en Bombay (@KetakiGokhale) irritado por la decisión de la Junta de Apelaciones de la Propiedad Intelectual  de India de autorizar una licencia obligatoria de su oncológico Nexavar en beneficio del laboratorio local Natro Pharma Ltd.

   Bayer presentó el año pasado una apelación contra esa medida, que fue rechazada, aunque la Junta de Apelaciones le concedió a la empresa de Leverkusen el derecho de percibir una regalía del 7 por ciento de las ventas netas del genérico Nexavar fabricado en India.
   Dekkers “se fue de boca” como se dice en el barrio y luego debió pedir disculpas, asegurando que su empresa –una de las más cuestionadas en Alemania por organizaciones de consumidores y defensores del medio ambiente - trabaja para “todos” los ciudadanos del mundo.
  “Las declaraciones del consejero delegado de Bayer Marijn Dekkers acerca de que la compañía para la que trabaja no desarrolló un medicamento contra el cáncer para los indios, sino para los pacientes occidentales que puedan permitírselo resume las verdaderas intenciones de la industria farmacéutica multinacional. Bayer está admitiendo a las claras que los fármacos que desarrollan van a ser deliberadamente repartidos entre sus pacientes más ricos”, cuestionó Médicos sin Fronteras en un comunicado.
   Un excolega de Dekkers, John LaMattina, ex directivo de Pfizer le recriminó sus comentarios en un artículo publicado en la revista Forbes. Y así le brindó, además, la posibilidad de disculparse.
   “Lamento que lo que fue una rápida respuesta en el marco de una discusión haya salido a la luz de una manera que yo no pretendía. No puede ser más contrario a lo que yo quiero y lo que hacemos en Bayer”,  se excusó Dekkers.
  Como compañía “queremos mejorar la salud y calidad de vida de la personas, independientemente de su origen o ingresos”, agregó el CEO de la multinacional alemana.
   “En cualquier caso, estaba especialmente frustrado por la decisión del Gobierno indio de no proteger la patente del Nexavar que nos había concedido la autoridad en patentes del país”, se quejó Dekkers.
Las  compañías farmacéuticas de Merck (MSD) y Bristol -Myers Squibb también están siendo evaluadas por una comisión de expertos conformada por el gobierno indio que podría autorizar la fabricación   de versiones genéricas de sus medicamentos.
   Entre las patentes sujetas a revisión figuran el rategravir de Merck para el sida que se vende bajo la marca Isentress, y el abatacept de Bristol para la artritis, comercializado como Orencia. También hay dos medicamentos para la diabetes de MSD que podrían perder la exclusividad.
  “Las patentes constituyen para Merck el incentivo para asumir los riesgos asociados con el descubrimiento de fármacos, dijo la compañía con sede en Nueva Jersey.
  "Alentamos al gobierno de la India para tranquilizar a los inversores que la India respeta y valora la innovación y la protección de la propiedad intelectual”, reforzó el comunicado de la empresa, difundido recientemente.
 Bristol-Myers en un comunicado por correo electrónico afirmó que está "profundamente preocupado por el deterioro de las protecciones para los medicamentos innovadores patentados en la India" y anunció que seguirá “actuando para proteger sus derechos de propiedad intelectual”.
  Cualquier recomendación del panel de expertos aún requiere la aprobación del gobierno. Las propuestas del grupo de expertos se presentarán al Departamento de Política y Promoción Industrial, que tomará una decisión sobre si las licencias obligatorias pueden ser otorgadas.
  ”El panel está mirando más allá de los tratamientos contra el cáncer que se estudiaron el año pasado para áreas tales como el VIH y la diabetes. Planea estudiar más de 20 medicamentos y recomendar al gobierno asignar unas tres licencias obligatorias para permitir a las empresas locales hacer copias de bajo precio en la India”, dijeron voceros del grupo de trabajo a la periodista  Ketaki Gokhale.
  También en Sudáfrica, las multinacionales amenazaron con reducir sus inversiones en protesta por la decisión del gobierno de ese país de modificar la ley de propiedad intelectual.
  El gobierno sudafricano promulgó hace un mes una nueva normativa que permitirá a fabricantes de medicamentos genéricos a producir copias de los productos patentados por las multinacionales.
  La legislación que está en su etapa de implementación también impone requisitos más exigentes para patentar un medicamento en Sudáfrica.
  La reforma a la ley de propiedad intelectual  impone que una cláusula específica que prohíbe patentar fármacos ya existentes y comercializados en otros países.
  Sanofi, Baxter Internacional, Pfizer y Novartis iniciaron una campaña que les demandó alrededor de mil millones de dólares contra las modificaciones en la legislación sobre propiedad intelectual existente en Sudáfrica.
  “El mundo está preocupado porque Sudáfrica está proponiendo un giro equivocado en cuanto a políticas económicas de protección de la propiedad intelectual”, indicó un comunicado conjunto de las multinacionales distribuido en Pretoria.
  El ministro de Salud sudafricano, Aaron Motsoaledi, criticó la campaña de los grupos multinacionales y enfatizó que “esas acciones representan en primer lugar una exageración e incluso un crimen contra millones de pacientes”.
  “Tales amenazas de recortar inversiones y los capitales dedicados al comercio de medicamentos pueden condenar a los sudafricanos a la muerte”,  advirtió el ministro.
   Lo cierto es que la legislación sudafricana sobre propiedad intelectual ha sido demasiado laxa –coincidieron especialistas y activistas sanitarios.
   Por ejemplo, en Sudáfrica las multinacionales son libres de registrar variantes menores de medicamentos ya ampliamente comercializados en el mundo como si fueran nuevos hallazgos y sin exigencia de demostrar que aportan una innovación terapéutica.
   Es así que en Sudáfrica desde 2008 se han aprobado más de 400 patentes, superando el promedio internacional.