EL PAMI DEJO DE SER BUEN PAGADOR PARA LA INDUSTRIA Y LAS FARMACIAS

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Los atrasos del PAMi se han vuelto habituales. Casi una “normalidad”  desde febrero pasado y hacen crujir un sistema que ya en tiempos del secretario Guillermo Moreno, había comenzado a mostrar falencias. Pero por entonces, todavía era posible para los laboratorios y los farmacéuticos financiar los atrasos de la obra social de los jubilados, que representa más del 35 por ciento de las ventas en farmacias.

El PAMI adeudaba a comienzos de la semana pasada alrededor de 600 millones de pesos y el Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Buenos Aires hizo estallar el alerta al amenazar con cortar la entrega de medicamentos a los jubilados. En Salta, voceros del colegio farmacéutico local, aseguraron que llegaron a interrumpir las prestaciones por igual motivo.
No pasó de una amenaza para las 4.500 farmacias bonaerenses , porque a mitad de semana el PAMI liberó alrededor de 200 millones de pesos a los laboratorios, que son la contraparte del convenio con la obra social de los jubilados, que a su vez fluyó el dinero a los farmacéuticos.  
La bomba se desactivó, pero el problema es de fondo y persiste, se recicla cuando los farmacéuticos amenazan con cortar el servicio cada dos o tres meses, por los habituales atrasos.
En el trasfondo de las amenazas de los colegios farmacéuticos,  aflora que en el actual contexto inflacionario no están en condiciones –ni tampoco dispuestos- a financiar los atrasos del PAMI.
“Los medicamentos que entregamos por Pami representa el 35 por ciento de nuestas ventas”, aseguró un dirigente de la Confederación Argentina de Farmaceúticos (COFA) a Pharmabaires.
Un dirigente farmacéutico santafesino estimó que, incluso, ese porcentaje “es mayor” y que cualquier atraso de la seguridad social golpea con dureza en sus bolsillos.
Los farmacéuticos vislumbran con preocupación la persistencia de este problema que comenzó en febrero y se ha venido repitiendo casi todos los meses.
Por ejemplo, el Colegio de Farmacéuticos de Mendoza, en mayo pasado publicaba en su página institucional: “En relación a la situación de pagos del convenio PAMI, cuya demora está causando serios inconvenientes a las farmacias, se ha venido generando una serie de gestiones con la Industria Farmacéutica en las últimas semanas para lograr su cobro”.
“Creemos que hubo cambios políticos en el PAMI y el presidente (Luciano) Di Cesare ha perdido el manejo de la caja”, estimaron voceros del sector.
Lo cierto es que el PAMI “tiene problemas financieros” que antes los farmacéuticos podían asumir. “Pero ahora nos golpean al corazón”, enfatizaron.
El PAMI tiene un presupuesto muy alto y en el especial el segmento de los Medicamentos Ambulatorios que deben ser provistos por las farmacias en forma inmediata y con cobertura del 100 por ciento (Resolución 337)  “supera el presupuesto de todas las obras sociales provinciales”, compararon farmacéuticos bonaerenses.
El Colegio de Farmacéuticos bonaerense consideró “insostenible el reiterado atraso a la hora de abonar los medicamentos dispensados a los jubilados y beneficiarios de esa obra social (PAMI)”.
“Habitualmente las farmacias otorgan la prestación y ésta se cobra en los 30 a 40 días, como máximo. Pero ahora nos están adeudando los meses de marzo, abril y mayo. Si no nos pagan al menos marzo y abril, la medida va a ser inevitable”, advirtió Germán Paggi, titular de la Comisión de Obras Sociales del colegio farmacéutico bonaerense.    
La advertencia de Paggi pareció acelerar los pagos pendientes del PAMI, porque horas después la industria farmacéutica recibió 200 millones de pesos, a cuenta de la deuda, que descomprimió la tensión con los farmacéuticos.
A través de un comunicado el colegio farmacéutico bonaerense recordó que “PAMI tiene un convenio con la Industria Farmacéutica para otorgar medicamentos a través de las farmacias de todo el país, luego debe pagar por ese consumo a las farmacias a través de los laboratorios, quienes se quedan con una parte del pago por administrar ese convenio”.
Los farmacéuticos que han “bancado el sistema” como suelen resaltar a menudo, afrontan los efectos “colaterales” de las demoras del PAMI.
“Las cadenas con respaldo financiero pueden esperar porque tienen mas espaldas, pero el farmacéutico de barrio tiene que  cortarle el crédito a los jubilados, que terminan migrando hacia las cadenas”, explicaron.
“Las farmacias caminan por una cornisa y dependen del Pami y su convenio con la industria. Si se atrasan corremos peligro de desaparecer y los beneficiados serán los que manejan las grandes cadenas”, advirtieron.