En Defensa de la Farmacia tradicional

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Producto de emprendimientos unipersonales o familiares las farmacias tradicionales vienen aggiornandose a los cambios que impone en los últimos tiempos el negocio farmacéutico. La farmacia tradicional obligada a hacer grandes artilugios de ingeniería financiera para lidiar con la inflación  y las deudas de la seguridad social sufre la competencia muchas veces desleal de grandes jugadores corporativos totalmente ajenos a la profesión  que con cientos de locales y gigantescos formatos de shopping buscan adueñarse del mercado buscando su concentración y terminando en un peligroso monopolio con el que no solo terminan eliminando a las farmacias  tal como la conocemos, como fuentes de trabajo sino atentando contra el consumidor  al terminar fijando sus propios precios de conveniencia con ganancias leoninas.

Los grandes jugadores corporativos, sin embargo son incapaces de competir con la farmacia tradicional en lo que muchas veces más importa: El factor humano. El farmacéutico conocido, el personal de la farmacia de la zona son los amigos y conocidos  del cliente, así como los depositarios de las preguntas e inquietudes que les lleva la gente que en definitiva construye un vínculo  basado en la confianza.

La farmacia y el farmacéutico se han convertido  en la última década  en centros y agentes de atención de salud: los servicios integrados a los locales como vacunación, medición de la presión arterial y de la glucosa hacen que los profesionales se capaciten con herramientas que los estimulan para cumplir una función social, basada en el conocimiento del cliente .

Hoy, el farmacéutico medio no solo es el depositario de la confianza del cliente sino que se ha tenido que capacitar  en la dispensa de medicamentos especiales, oncológicos, biológicos, hemofílicos y antirretrovirales, contribuyendo a jerarquizar una profesión y un estilo de negocio que no puede ser reemplazado por ninguna cadena gigantesca.

Hoy además la farmacia tradicional ha incorporado líneas de cosmética, fusionando en algunos casos la estética con los productos con propiedades antiálergicas así como otras especialidades que mixturan la estética y la belleza con la salud.

Los grandes fondos de inversión con el formato de farma-shopping son ajenos a la calidad y calidez del vínculo entre el farmacéutico y el cliente. Actualmente la farmacia tradicional es un negocio que continúa manteniendo la calidad humana como valor incorporando los cambios propios del mercado: tecnología al servicio del cliente y profesionales capacitados para continuar avanzando en la defensa de un modelo que seguramente irá creciendo y mejorando para consolidar un modelo de negocio vigente más que nunca.